La democracia en Jujuy, lejos de los postulados de Mayo
El 25 de Mayo no debe recordarse solamente como un hecho histórico. Es una fecha que todavía nos interpela y nos obliga a preguntarnos si la democracia y las instituciones están realmente a la altura de aquel impulso emancipador de 1810.
Todo el folclore que rodea a esta fecha forma parte de la democracia formal que hoy rige en Jujuy. Pero la democracia real en la provincia está muy lejos de los postulados de Mayo.
La verdadera democracia supone división de poderes, mecanismos legales que ordenen la vida pública con equilibrio institucional, independencia judicial, respeto al periodismo, igualdad ante la ley, organismos de control autónomos y ciudadanos capaces de ejercer sus derechos sin temor ni condicionamientos.
Sin embargo, cuando el poder político influye sobre las instituciones, la democracia existe desde lo jurídico, pero no desde lo práctico. La libertad queda reducida a los papeles y pierde fuerza en la vida cotidiana. Por eso resulta difícil sostener, como afirma el secretario de Cultura del gobierno provincial, José Rodríguez Bárcena, que “el concepto general de esta celebración es promover encuentro y comunidad”.
En Jujuy, la democracia empieza a percibirse más como un sistema de administración de poder concentrado que como un verdadero espacio de participación ciudadana. Y en ese escenario, puede conservarse la estructura externa de las instituciones mientras se debilita su esencia republicana.
En aquellas jornadas de Mayo emergía una ciudadanía libre para cuestionar, debatir y participar en la construcción de un país más libre. No parece ser el caso de Jujuy, donde muchas veces el poder intenta ocultar su profunda vocación autoritaria detrás de desfiles, actos oficiales y festivales patrios.