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La dramática historia de la madre acusada de matar a su hijo

El  Tribunal en lo Criminal Nº 3 comenzó esta mañana con el juicio oral y público contra Saturnina Ajnota Arteaga , inculpada por el crimen de su hijo en el año 2014 en la ciudad de La Quiaca.

La mujer llegó a la sala juzgadora pasadas las 8.30 horas fuertemente custodiada. No se inmutó y a veces resaltó su mirada pérdida o retraída, mientras escuchó en silencio el testimonio de los testigos citados para esta primera jornada.

Cuando uno de las peritos declaró sobre cómo podría haber sucedido el crimen, la mujer cerró los ojos no queriendo revivir aquel triste momento. Saturnina no dijo una sola palabra, solo respondió con un tibio “no” a la pregunta de la jueza María Alejandra Tolaba sobre si iba a prestar declaración.

Para hoy se espera el relato de otros tres testigos y también estará el padre biológico del menor asesinado, Ignacio Sirpa Mamani quien ya está en la provincia esperando expectante que se haga justicia.

Según trascendió extraoficialmente, el móvil del crimen habría sido la conducta del niño: era inquieto, intranquilo. Es por ello que  Saturnina decidió llevarlo a La Paz – Bolivia con la intensión de dejarlo con la abuela u otro familiar.

Al no poder lograr el cometido, tuvo que volver con el hijo y en el viaje entre la capital política del vecino país y La Quiaca habría tramado el crimen. Fue así que a horas 17.46, aproximadamente,  cruzó nuevamente el puente fronterizo y nunca buscó un lugar para descansar esa noche del 20 de enero, solo caminó con el menor por distintos lugares hasta que se hizo la noche.

Luego fueron a la plazoleta 23 de agosto, ubicada entre Avda. Bolivia esquina Árabe Siria  y Avda. Sarmiento, sitio público de casi nula visibilidad artificial por carecer de óptimo alumbrado público, donde se ubicaron en la parte central, al borde de una pared de piedras.

Entre las 22:00 y las 07:00 horas, aproximadamente, de la madrugada del  21 de enero de 2014, aprovechando la oscuridad reinante, la ausencia de personas en el lugar y el estado de indefensión del niño, la mujer, supuestamente, procedió a darle muerte mediante asfixia por compresión externa circular del cuello y sofocación.

Posteriormente, a los fines de ocultar el cadáver de su hijo, la acusada Ajnota Arteaga habría procedido a colocar el cuerpo en una bolsa arpillera cerrándola con un nudo, para luego retirarse del lugar y continuar viaje hacia la provincia de Buenos Aires.

Al arribar a Buenos Aires, la mujer habría relatado a su pareja que dejó al menor con sus familiares y nunca más habría tocado el tema y continuó con su vida como si nada hubiera sucedido.

La etapa de investigación lo llevó el fiscal Aldo Lozano, quien contó con la colaboración de la Brigada de Investigaciones de La Quiaca, resultando difícil en primer momento dar con el paradero de la madre o algún familiar del menor asesinado.

La mujer fue ubicada en la provincia de Buenos Aires donde residía en forma permanente en Villa Lugano junto a otros dos hijos menores y a raíz de esto la misma tuvo que presentarse ante la Policía junto a su esposo.

En  el marco de la etapa de instrucción penal preparatoria prestó declaración el padre Ignacio Sirpa Mamani, quien habría afirmado que tenía sospechas de que algo había sucedido con su hijo, luego de ciertas actitudes de la mujer demostrada al  retornar nuevamente a Buenos Aires, donde ambos residen. Así fue que comprometió la situación de la misma.

Luego de interrogarla, la misma quedó detenida y fue imputada por la Fiscalía de Investigación Penal 4. Estos dichos habrían sido ratificados luego de una pericia psicológica de la mujer, practicada a los pocos días de haber sido detenida que mostraban en Saturnina Ajnota Arteaga un perfil de conducta no irascible.

El principal indicio para el esclarecimiento del hecho fue el hallazgo de un pañuelo o servilleta en el que estaba escrito el nombre del niño.

Luego de los testimonios que se brindarán en la jornada, el Tribunal Juzgador integrado por los jueces María Alejandra Tolaba – presidente de trámite-, Mario Ramón Puig e Isidoro Arzud Cruz – habilitado - , secretaría a cargo de Nicolás Besín, estarían en condiciones de proceder con los alegatos y finalmente dictar sentencia contra la mujer.

La pena que podría recibir, de no haber ningún atenuante, sería la de reclusión perpetua.

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