Jujuy | Jujuy |

Una ley populista que no resuelve el problema universitario

El oficialismo promovió la sanción de una ley que promete gratuidad e ingreso irrestricto a la universidad. Esta situación acarrea numerosos inconvenientes para el sistema educativo superior y presenta un desafío para adaptarse al limitado presupuesto.

Según Alejandra Torres de la Consultora IDESA, especialista en estudios independientes sobre el sistema educativo, “el acto, además de demagógico, distrae la atención de las verdaderas barreras que impiden el acceso a la educación superior”. En Jujuy la pésima calidad de la educación secundaria, la imposibilidad de ingreso y la carencia de motivación para el estudio de jóvenes provenientes de hogares pobres o vulnerables, son los temas que deberían tratarse en profundidad.

En la Argentina, los jóvenes se quedan a mitad de camino por la mala calidad de la educación media, evaluó IDESA. Seis de cada diez jóvenes no termina la secundaria a tiempo y la situación se agrava si se tiene en cuenta que la cifra se extiende a 7 de cada 10 chicos que no terminan la secundaria en la escuela pública. “No atendemos el umbral previo, donde tenemos una dificultad seria, que los chicos deserten el ciclo secundario”, afirmó Alejandra Torres de la Consultora IDESA.

En Jujuy, en los últimos 10 años, la tasa de asistencia se ha incrementado en 3,6 puntos porcentuales. Aproximadamente uno de cada siete adolescentes de 15 a 17 años no asiste a la escuela (14,2%), el incremento en la asistencia escolar no necesariamente garantiza mayores niveles de titulación, entre jóvenes de 15 a 24 años en la provincia, uno de cada cuatro finaliza la secundaria, el resto de la población de este tramo de edad, el 45,8% aún asiste a la escuela, y el 26,4% permanece fuera del sistema educativo sin acceder al título secundario hecho ya planteado por el contador Oscar Fernández.

La institución utilizó datos oficiales extraídos de publicaciones del Ministerio de Educación de la Nación para la realización del informe, la situación de la educación argentina se agrava cada vez más, porque si bien el Estado tiene conocimiento de la realidad, no lo asume.

La disminución de la matrícula entre el 8° y el 12° grado es producto combinado del abandono y la retención de matrícula por repitencia, que reduce el flujo de alumnos grado a grado. Como consecuencia de este desgranamiento, solamente 5.000 alumnos llegan al último grado del secundario sin repetir. Representan el 41,3% de los alumnos que asisten con edad teórica a 1er grado.

Esta reducción y deserción marca el principio del fin, ya que sin terminar la escuela secundaria no pueden ingresar a una Universidad. La cantidad de alumnos en la UNJu ronda los 14.400 con un promedio de 27 de 100 alumnos que finalizan su carrera universitaria tanto en la provincia como en el país, el número es alarmante.

Este proyecto, que promete gratuidad e ingreso irrestricto a la universidad, ha sido sancionado luego que se había enviado el presupuesto 2016, con lo cual las universidades tendrán que adaptarse con un presupuesto que no les va a ser suficiente para infraestructura, docencia y actividades del alumnado “En el caso de Medicina, ¿cómo van a ser las prácticas para que sean médicos con capacidades suficientes?”, planteó Torres.

Si bien en la provincia no hay Medicina, hay carreras igual de demandantes especialmente las involucradas con las ciencias sociales y las ciencias de la educación.

Argentina siempre fue un modelo de educación, pero a partir de la década del '90 esta situación empezó a cambiar: “fueron distintos factores, no solo uno, si se puede decir que la modalidad de prestación de servicio educativo no está siendo receptivo de la modernidad. Los chicos tienen una forma de ser muy diferente y necesitan otras metodologías e instrumentos para educarse”, afirmó Torres.

Jujuy es una de las provincias cuya educación ha sido más maltratada y cuyo ministerio ha malversado los fondos destinados a la construcción, mejora y desarrollo de las escuelas y universidades de la provincia, aunque parezca lejano, las condiciones edilicias también son una causa de la falta de motivación para estudiar.

La realidad dice que hay que incorporar otras modalidades y metodología, porque “los que terminan la secundaria no tienen la capacidad para comprender lo que leen, básico para ingresar a la universidad o al mundo del trabajo”, confirmó Torres. Curiosamente, éste es un tema que por lo menos en Jujuy se cree que no es relevante.

Los jóvenes que provienen de hogares pobres tienen menos posibilidades de acceder a la Universidad, “esta legislación abre las puertas con un proceso de nivelación. Si mirara lo que está sucediendo dentro del sistema universitario es lamentable. El 12% pertenece a hogares pobres o vulnerables. No tienen posibilidad de acceder, porque no le dieron las oportunidades para poder hacerlo”, enfatiza.

Además, los formadores son fundamentales para instruir a los alumnos, “antes del colapso del 2001 y 2002, el docente no llevaba el ingreso principal del hogar. Posteriormente se observa que en su mayoría son jefes de hogar, esto no es un dato menor porque se utilizó la docencia por el tema de la estabilidad, porque no había riesgo de pérdida de trabajo, ahora la docencia es un medio para dar tranquilidad ante la crisis y no por vocación”, dejó al descubierto Torres.

Jujuy es un mal ejemplo de cómo personas sin vocación trabajan y toman decisiones sobre el sistema educativo y el destino de miles de jóvenes jujeños, los cambios deberían ser muy profundos si se quiere modificar la estructura educativa de raíz.  

 

 

Temas

Dejá tu comentario