Las placas publicadas en las redes oficiales se convirtieron en una rutinaria lectura de tres minutos, dando cuenta únicamente: nuevos casos diarios, altas médicas, desglose por localidad, total de contagios confirmados por PCR a la fecha, total de testeos y fallecimientos. Un apático contraste con el antiguo mega montaje televisivo de Ciudad Cultural.
En Jujuy, se están haciendo hisopados pero no como antes
El hecho de no contar con información precisa sobre la ocupación de camas, cantidad de respiradores, disponibilidad en los ámbitos público – privados para recibir pacientes graves pone un velo de duda y nerviosismo sobre el ciudadano común; preocupa aún más al trabajador de primera línea.
“Cuando empezó la pandemia, a esta altura el año pasado, Jujuy era una de las provincias más actualizadas para la detección del Covid, mostraba más autoridad en cuanto a políticas de salud y eso nos daba un poco más de tranquilidad. Ahora nuestra referencia son los medios cuando publican datos, porque no venimos viendo actualización desde el COE” analizó el secretario general de la Asociación de Médicos Rubén Camaño.
El referente jujeño de AMRA sostuvo que la estrategia de vacunación eclipso a los testeos, manteniendo dígitos bajos con la posibilidad de crear una falsa situación controlada. Otro escenario que se contrapone, en este caso con el Plan C 360 de testeos rápidos aleatorios tan visto durante buena parte del segundo semestre 2020.
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Lanzado en mayo de 2020, el plan C 360 permitió la detección temprana del SarsCov 2 en numerosos barrios.
“Como actividad reciente, en el norte hace un mes se salió a hisopar. Se están haciendo pero no sabemos cómo ni en qué medida. Pero en los hospitales donde uno trabaja solo están vacunando. Hicimos presentaciones en el Ministerio de Trabajo en reiteradas oportunidades y vamos a empezar con las inspecciones laborales. La situación de Covid en la provincia de Jujuy no estaba a la altura de las circunstancias”.
Además de reclamar la oportuna creación de un comité de crisis, Camaño destacó que sobre todo en el primer nivel de atención sanitaria, trabajadores de la salud siguen recibiendo pocos elementos de protección personal y de mala calidad, crítica compartida por el grueso de los sindicatos locales.