Uno de los primeros ejemplos de la abolición de la justicia por mano propia se encuentra en la antigua Grecia, donde se estableció un sistema de tribunales y jurados que debían resolver los conflictos y aplicar las leyes. En Roma, el imperio estableció un sistema legal que se basaba en la ley escrita y en el principio de que todos los ciudadanos eran iguales ante la ley.
La justicia por mano propia no es el camino
La abolición de la justicia por mano propia ha sido un proceso gradual a lo largo de la historia de la humanidad. En las sociedades más antiguas, la venganza y la justicia por mano propia eran comunes y a menudo consideradas legítimas. Sin embargo, con el tiempo, las sociedades humanas han ido desarrollando sistemas legales más complejos y sofisticados que buscan garantizar una justicia más equitativa y objetiva.
En la Edad Media, la justicia por mano propia continuó siendo común, pero con el tiempo se fueron estableciendo tribunales y cortes que buscaban garantizar una justicia más objetiva y equitativa.
En la época moderna, la justicia por mano propia ha sido abolida en la mayoría de las sociedades, y se han establecido sistemas legales que buscan garantizar la justicia y la igualdad ante la ley.
Hoy en día, la justicia por mano propia sigue siendo un problema en algunas partes del mundo, especialmente en aquellos lugares donde los sistemas legales no son efectivos o no cuentan con la confianza de la población. Sin embargo, en general, la abolición de la justicia por mano propia es un signo de la evolución y progreso de la humanidad hacia una sociedad más justa y equitativa.
En Argentina, la justicia por mano propia nunca fue oficialmente aceptada por el sistema jurídico y siempre fue considerada un delito. Durante la época de la colonia y la lucha por la independencia, la justicia por mano propia era común debido a la falta de instituciones judiciales sólidas.
Sin embargo, después de la independencia en 1816, el país comenzó a desarrollar sus instituciones jurídicas y a establecer un sistema legal más formal. En 1822 se creó el primer Código Penal y se establecieron tribunales y juzgados en todo el país.
A lo largo de los años, se han ido fortaleciendo las instituciones judiciales y se ha promovido la educación y el respeto por el estado de derecho y la justicia formal.
En la actualidad, la justicia por mano propia sigue siendo considerada un delito y es perseguida por la justicia.
Es importante destacar que, aunque la justicia por mano propia no es común en Argentina, todavía existen desafíos en la implementación efectiva del sistema de justicia.
Hacer justicia por mano propia significa tomar la ley en tus propias manos y buscar venganza o castigo contra alguien que crees que ha cometido una ofensa o delito sin recurrir a las autoridades o al sistema legal.
Hacer justicia por mano propia es tomar medidas fuera del sistema legal establecido y sin la aprobación de la autoridad competente.
Estas acciones son peligrosas e ilegales, ya que son violatorias a los derechos de otra persona y conduce a consecuencias graves y no deseadas. Es importante recordar que el sistema legal y las autoridades existen para garantizar la seguridad y la protección de todos los ciudadanos, y que la justicia por mano propia puede poner en peligro la estabilidad y la seguridad de la sociedad en general. Por lo tanto, es importante confiar en el sistema legal establecido y en las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley para resolver cualquier situación legal o de justicia.
Hay varios motivos por los cuales la gente podría sentirse tentada a hacer justicia por mano propia, una de ellas cuando existe una falta de confianza en el sistema legal, cuando una persona siente que el sistema legal no está haciendo lo suficiente para protegerla o para castigar a los infractores, ahí puede sentir la necesidad de tomar la justicia en sus propias manos.
El miedo e inseguridad también es considerado otra causal, en algunos casos, las personas pueden sentirse inseguras y con miedo debido a la violencia o delincuencia en su comunidad y pueden creer que hacer justicia por su cuenta es la única manera de protegerse y mantenerse seguros.
La venganza también es moneda corriente, algunas personas pueden querer vengarse de alguien que les ha hecho daño o perjudicado de alguna manera, y pueden creer que la justicia por mano propia es la única manera de obtener una satisfacción personal.
Hay casos donde las personas pueden no tener los recursos necesarios para buscar ayuda legal o para protegerse de una situación peligrosa, lo que podría llevarlas a buscar justicia por mano propia como una última opción.
Estos motivos pueden ser comprensibles en algunas situaciones, la justicia por mano propia no es una solución legal ni segura y puede tener consecuencias graves.
La justicia por mano es un síntoma de la ausencia del estado o de la falta de confianza en las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley. Cuando la gente no confía en el sistema legal establecido o siente que las autoridades no están protegiendo sus derechos y seguridad, pueden recurrir a la justicia por mano propia como una forma de obtener justicia o de protegerse a sí mismos y a su comunidad.
La ausencia del estado también se refiere a situaciones en las que el gobierno no está presente o no tiene el control sobre una determinada área o comunidad, lo que puede llevar a la falta de aplicación de la ley y la justicia por mano propia como una forma de mantener el orden y la seguridad.
La justicia por mano propia también es considerada una degradación social, ya que implica que los individuos tomen la ley en sus propias manos y tomen medidas punitivas o correctivas sin pasar por el debido proceso legal y sin respetar el derecho a un juicio justo y a la presunción de inocencia.
La justicia por mano propia genera un clima de violencia y venganza en la sociedad, y puede llevar a la injusticia y a la discriminación, ya que las personas pueden actuar motivadas por prejuicios, en lugar de seguir un proceso justo y equitativo. Además, puede fomentar la impunidad, ya que aquellos que actúan por su cuenta no están obligados a seguir un proceso legal y pueden actuar sin consecuencias reales.
El mundo civilizado no acepta la justicia por mano propia porque está basada en la idea de que todas las personas tienen derechos y libertades fundamentales que deben ser protegidos y respetados. Estos derechos y libertades están consagrados en las leyes y normas que rigen la sociedad, y se espera que todas las personas los respeten.
La justicia por mano propia va en contra de este principio fundamental, ya que implica que los individuos tomen la ley en sus propias manos y tomen medidas punitivas o correctivas sin pasar por el debido proceso legal y sin respetar el derecho a un juicio justo y a la presunción de inocencia. Esto lleva a la violencia, la venganza y la discriminación, y genera un clima de inseguridad e incertidumbre en la sociedad.
Además, la justicia por mano propia fomenta la impunidad, ya que aquellos que actúan por su cuenta no están obligados a seguir un proceso legal y pueden actuar sin consecuencias reales.
Para preservar la justicia, la paz y la estabilidad en una sociedad, es fundamental que se respeten las leyes y los procesos legales establecidos para resolver los conflictos y garantizar la justicia y la igualdad ante la ley.
Es importante señalar que la justicia por mano propia no es una solución y conduce a consecuencias graves e impredecibles. La existencia de un sistema legal justo y efectivo, así como el cumplimiento y la aplicación efectiva de las leyes, son esenciales para garantizar la seguridad y el bienestar de la sociedad en general.
Debemos promover el respeto al estado de derecho y al sistema de justicia, y fomentar la confianza en las instituciones y procesos legales establecidos para resolver los conflictos y garantizar la justicia y la igualdad ante la ley.

