Desde hace meses, pequeños productores tabacaleros pugnan por una distribución más equitativa del Fondo Especial del Tabaco.
La crisis del tabaco saca a la superficie la interna entre Fellner y Jenefes
Desde hace meses, pequeños productores tabacaleros pugnan por una distribución más equitativa del FET. Las graves irregularidades denunciadas motivaron progresivas medidas de fuerza emprendidas por los pequeños productores, que incluyeron “tractorazos” y cortes de ruta.
Este fondo, constituye una masa enorme de recursos que el Gobierno nacional destina para sostener la producción tabacalera en nuestra región.
Sólo en el período que va desde el año 2011 al 2015, la provincia de Jujuy recibió la friolera cifra de $2.227.752.929 (dos mil doscientos veintisiete millones setecientos cincuenta y dos mil novecientos veintinueve pesos).
Sin embargo, en la provincia de Jujuy los grandes productores tabacaleros acaparan la mayor porción de esa masa de recursos, dejando sólo migajas para los pequeños productores, que en su mayoría se dedican a la subsistencia, con un estilo de producción familiar.
Las graves irregularidades denunciadas motivaron progresivas medidas de fuerza emprendidas por los pequeños productores, que incluyeron “tractorazos” y cortes de ruta.
Esto se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el Gobernador Eduardo Fellner, quien le ordenó a su ministro de producción, Gabriel Romarovsky, que reciba a los díscolos para encarar alguna solución.
Sin embargo, esta iniciativa cuenta con la férrea oposición del Vicegobernador, conocido productor tabacalero, de los más grandes y poderosos de la provincia de Jujuy.
El esquema actual beneficia a los grandes productores, al priorizar el reparto por productividad, entregando la mayor porción de recursos a quienes mayores cantidades de tabaco logran producir.
Esta lógica, condena a la miseria a los pequeños productores, quienes sufren la baja del precio del tabaco por la sobreabundancia de oferta en el mundo y la mezquindad de los grandes productores, que concentran a través de la Cámara del Tabaco la mayor porción del Fondo Especial.
Así, cientos de ellos van desapareciendo año tras año, empujados a abandonar la producción por el ahogo financiero.
La voracidad de los grandes productores ve en la desaparición de cada pequeño productor una oportunidad de expandir sus dominios.
Así, la provincia cae en una injusta situación, en la que los más ricos concentran cada vez mayor riqueza, mientras que los pobres tienden a desaparecer.
Sólo en el período que va desde el año 2011 al 2015, la provincia de Jujuy recibió la friolera cifra de $2.227.752.929 (dos mil doscientos veintisiete millones setecientos cincuenta y dos mil novecientos veintinueve pesos).
Sin embargo, en la provincia de Jujuy los grandes productores tabacaleros acaparan la mayor porción de esa masa de recursos, dejando sólo migajas para los pequeños productores, que en su mayoría se dedican a la subsistencia, con un estilo de producción familiar.
Las graves irregularidades denunciadas motivaron progresivas medidas de fuerza emprendidas por los pequeños productores, que incluyeron “tractorazos” y cortes de ruta.
Esto se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el Gobernador Eduardo Fellner, quien le ordenó a su ministro de producción, Gabriel Romarovsky, que reciba a los díscolos para encarar alguna solución.
Sin embargo, esta iniciativa cuenta con la férrea oposición del Vicegobernador, conocido productor tabacalero, de los más grandes y poderosos de la provincia de Jujuy.
El esquema actual beneficia a los grandes productores, al priorizar el reparto por productividad, entregando la mayor porción de recursos a quienes mayores cantidades de tabaco logran producir.
Esta lógica, condena a la miseria a los pequeños productores, quienes sufren la baja del precio del tabaco por la sobreabundancia de oferta en el mundo y la mezquindad de los grandes productores, que concentran a través de la Cámara del Tabaco la mayor porción del Fondo Especial.
Así, cientos de ellos van desapareciendo año tras año, empujados a abandonar la producción por el ahogo financiero.
La voracidad de los grandes productores ve en la desaparición de cada pequeño productor una oportunidad de expandir sus dominios.
Así, la provincia cae en una injusta situación, en la que los más ricos concentran cada vez mayor riqueza, mientras que los pobres tienden a desaparecer.

