El 25 de octubre marcó un quiebre institucional en la provincia de Jujuy. El pueblo bramó su hartazgo con una clase dirigente que desertó en la tarea de gobernar y pulverizó las instituciones, dando paso al descontrol en el manejo de los recursos y a un festival de enriquecimiento para unos pocos funcionarios.
La compleja relación con los gremios estatales, un desafío para el nuevo Gobierno
Lejos de impulsar el desarrollo del sector privado, el binomio Fellner-Jenefes se dedicó a inflar la planta del Estado, permitiendo prácticas clientelares a sus punteros, quienes inundaron de precarización laboral la administración pública.
Las terceras y cuartas líneas de gobierno se movieron durante años con total impunidad, sirviéndose del Estado, mientras sus líderes se mostraban alienados, sin capacidad de reacción, o bien en franca complicidad.
Mientras tanto, los problemas de la gente común crecían y ganaban en intensidad. Los reclamos de los trabajadores del Estado son ejemplo de ello y representan uno de los grandes problemas que heredará el nuevo gobierno.
Lejos de impulsar el desarrollo del sector privado, el binomio Fellner-Jenefes se dedicó a inflar la planta del Estado, permitiendo prácticas clientelares a sus punteros, quienes inundaron de precarización laboral la administración pública.
Cuando tamaña olla a presión explotó, los gremios presionaron para encontrar soluciones. Sin embargo, la respuesta fue aún peor: asumieron compromisos a sabiendas de que jamás serían cumplidos. Eso es lo que hoy reclaman los gremios. Se trata de una mochila que el nuevo gobierno deberá cargar.
La compleja relación con los gremios estatales es sólo una de las bombas de tiempo que dejará en San Martín 450 la dupla Fellner-Jenefes, mientras queda la incógnita por un peligroso mes de transición en el que nadie se fía de la buena fe de los funcionarios salientes, en virtud de sus pésimos antecedentes.
Mientras tanto, los problemas de la gente común crecían y ganaban en intensidad. Los reclamos de los trabajadores del Estado son ejemplo de ello y representan uno de los grandes problemas que heredará el nuevo gobierno.
Lejos de impulsar el desarrollo del sector privado, el binomio Fellner-Jenefes se dedicó a inflar la planta del Estado, permitiendo prácticas clientelares a sus punteros, quienes inundaron de precarización laboral la administración pública.
Cuando tamaña olla a presión explotó, los gremios presionaron para encontrar soluciones. Sin embargo, la respuesta fue aún peor: asumieron compromisos a sabiendas de que jamás serían cumplidos. Eso es lo que hoy reclaman los gremios. Se trata de una mochila que el nuevo gobierno deberá cargar.
La compleja relación con los gremios estatales es sólo una de las bombas de tiempo que dejará en San Martín 450 la dupla Fellner-Jenefes, mientras queda la incógnita por un peligroso mes de transición en el que nadie se fía de la buena fe de los funcionarios salientes, en virtud de sus pésimos antecedentes.

