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La autocracia perversa que también quiere disciplinar a los niños

El mundo civilizado, desde un tiempo a esta parte, ha iniciado una serie de cruzadas en contra de las incipientes autocracias que surgieron durante el último año en el mundo entero.

La pandemia además de golpear la sanidad y la economía del mundo, fue utilizada por algunos líderes políticos para dejar de lado preceptos democráticos fundamentales y comenzar a construir autocracias que no solo degradan la institucionalidad sino que además van por los derechos individuales de los ciudadanos.

Las autocracias primero anulan los gobiernos para convertirlos en verdaderos regímenes, al más puro estilo de las antiguas monarquías o bien en algunos cosos en verdaderas dictaduras sin importar el signo político.

La autocracia es la personificación del poder en una sola persona.

De la autocracia a la dictadura el paso es muy pequeño, ahí es el lugar donde el control absoluto va a parar a manos de pequeñas élites políticas, y también a las oligarquías económicas.

Estos sectores literalmente se apropian del Estado y pasan a controlar y a dirigir la vida de las personas.

En la Argentina, hemos visto infinidad de veces algunos esbozos serios de construir autocracias, el kirchnerismo fue claramente una autocracia.

Estamos muy acostumbrados a hablar de provincias con esquemas feudales, esta calificación le cabía a modelos como la Santiago de Carlos Juárez, la Tucumán de Manzur, la Catamarca de los Saadi o la Salta de Roberto Romero, solo para citar algunos ejemplos, aunque el caso más resonante en los días que corren es la Formosa de Gildo Insfrán.

El común denominador de todos estos casos, es que todas estas provincias estaban o están bajo el signo político del Peronismo.

Siempre hay una excepción que marca la regla, ahora en la lista también aparece la Jujuy del radical Gerardo Morales.

Para algunos observadores nacionales, en los últimos años Jujuy pasó a integrar esa triste lista de provincias con esquemas feudales y autocráticos.

Morales responde al manual del autócrata a la perfección, es el alumno más aplicado, incluso su promedio es superior al del propio Insfarán

Ejerce el gobierno como un patriarca incuestionable y no admite discusión alguna en sus mandatos, inclusive con un desdibujado gabinete, él es el único que toma las decisiones, no importa la envergadura de ellas.

Bloquea sistemáticamente la creación de organizaciones de la sociedad civil, los grandes movimientos de jóvenes quedan bloqueados en el Rio La Pavas.

A Jujuy no puede llegar Techo, JCI o Masa Crítica, solo unos ejemplos de grandes movimientos de jóvenes a nivel global, este tipo de organizaciones se caracterizan por tener un espíritu absolutamente crítico, son autogestivas, pero por sobre todo, son verdaderas fuentes de generación de líderes.

Jóvenes críticos no sirven para un régimen como el de Jujuy, acá a los jóvenes prefieren tenerlos bajo el poder de un plan o una beca universitaria, pero no dejar margen alguno para la iniciativa propia.

Tampoco pueden surgir partidos políticos opositores, los que asoman la cabeza son inmediatamente coptados o sufren el rigor de un poder que hasta es capaz de inventar causas penales. Nadie puede aventurarse discutir el poder el autócrata.

Como lo indica el manual del Autócrata Perfecto, Morales aprovechó este contexto de inestabilidad y recesión económica, como herramientas fundamentales para que salgan a la luz sus veleidades de autócrata.

Los ejemplos sobran, sobre los métodos que utiliza el mandatario jujeño para consolidar su régimen de autócrata.

Las instantáneas de Morales entregando bolsones solo a los militantes se suceden sin solución de continuidad, los pase a planta permanente para afiliados y dirigentes radicales son una constante.

A estas patéticas imágenes hay que agregarle la brutalidad del comisionado de Rodeito, el radical Eduardo Orellana que refería muy suelto de cuerpo que los lotes eran solo para los que militaban en Cambia Jujuy, y quien coloque un cartel publicitario de otra fuerza política no era merecedor de ningún beneficio.

Se les fue la mano, esta pandemia de autócratas que invade la provincia ahora se la agarró con un niño de 11 años.

El Changuito Yuteño, un talento musical que, a pesar de su corta edad, supo brillar en la televisión nacional. Pero el niño cometió un error, dijo alguna vez que Yuto era el pueblo de los mil baches.

Por supuesto que estos dichos indignaron al intendente de Yuto, Alfredo Valdivieso, hombre también enrolado en el radicalismo, que no tuvo mejor idea que censurar en las fiestas patronales al Changuito Yuteño.

Por supuesto y como era de esperar, en Yuto apareció un pueblo que quería ver a sus artistas y ese pueblo fue el que hizo que el Changuito Yuteño subiera al escenario a pesar de Valdivieso, el niño le cantó a su pueblo y a su Santo Patrono.

Insistimos en que el mundo civilizado está preocupado y ocupado en frenar a los autócratas, por suerte acá cada vez son más las voces que se alzan en contra de la autocracia y se niegan a que Jujuy sea un Estado Libre y Asociado.

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