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Jujuy y su Navidad tan característica

El espíritu navideño en Jujuy, cada año se contagia a través de los niños adoradores, los pesebres y villancicos. Expresiones que son sello de nuestra provincia y que desde 2012 son patrimonio cultural intangible.

La Navidad en Jujuy se vive como en ningún otro lugar del mundo. Desde que los nativos conocieron esta festividad propia de la religión católica, la adoptaron pero le imprimieron su sello.

¿Pero qué es eso que hace distinta a la navidad jujeña? Basta con observar el fenómeno de los “pesebres” y los niños adoradores, una tradición que resiste el paso del tiempo y que en el año 2012 se declaró patrimonio cultural intangible de San Salvador de Jujuy.

Para quienes no conocen, hay que decir que los pesebres en nuestra provincia representan mucho más que la escena del nacimiento. Se trata de agrupaciones numerosas de niños y jóvenes que se predisponen a adorar al niño Dios al compás de los tradicionales Villancicos, los cuales son interpretados por una banda de música o sikuris. Juntos van "adorando" por las calles de los barrios, anunciando la llegada de Jesús.

Esta misma postal es la que se repite en todas las regiones, Puna, Quebrada, Valles y Yungas. Adoradores por doquier, en cada barrio, en cada plaza. Luego, una vez al año se dan cita desde todos los rincones, en el Encuentro Provincial de Pesebres que se realiza en la Iglesia Catedral de la capital jujeña.

Pesebre los pastores de Jesús, barrio alte. Brown (S.s de jujuy)

En una entrevista de archivo, el maestro rural de la Quebrada Fortunato Ramos, describió que el nacimiento "habla de los pastores, de los burros, y el lugareño es pastor, él tiene burros y esto es lo que hace que el pesebre del que se habla en biblia le sea tan familiar. Su lugar, la Quebrada es un pesebre viviente”.

“El pesebre es familiar, es donde la familia ha hecho la casita, la cunita del niño, lo ha hecho con sus manos y les ha invitado a los niños, a los vecinos de más cerca, para que en base a la música que ha propuesto vengan y adoren al niño Dios”.

Ese vecino que abre las puertas de su casa y recibe a las agrupaciones, es quien además les brinda a los adoradores, cada tarde, algo para tomar o algo para comer.

“La familia se compromete aun con su economía precaria a hacerle buñuelos, chocolate, todo lo que pueda para los chicos”.

Vemos como estas costumbres que comienzan en diciembre y se extienden hasta el mes de enero, con la “llegada de los Reyes Magos”, o a veces más, son las que le otorgan un sello distintivo a la Navidad en Jujuy.

Reflexionando respecto a cómo mantener vivas estas tradiciones, el maestro Fortunato señaló que es fundamental “conocer a fondo el sentido de esta comulgación, de esta presencia de las navidades”.

Fortunato Ramos - Villancicos de la Quebrada (CD completo)

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