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Fiesta en una seccional terminó con toda la guardia presa

Efectivos policiales fueron sorprendidos en total estado de ebriedad y tirados bajos unos muebles por una fiscal. A su lado, se encontraron botellas de cervezas el móvil policial con las luces encendidas y un guardia adentro totalmente ebrio.

Un cumpleaños había motivado el festejo. Cerveza va, cerveza viene varios muchachos pasaron una noche inolvidable; se sumaron colegas y el jolgorio era total, risas, tragos, quizás solo faltaban algunas señoritas; en realidad hubo una mujer.

Hasta aquí todo parece el festejo normal de un cumpleaños de jóvenes o muchachos del barrio; pero no. Sucedió en una comisaría de Ciudad Perico y los involucrados, precisamente no eran los presos que estaban alojados en el calabozo.

Los alegres “fiesteros” eran la totalidad de la guardia policial que cumplía servicio, que se vieron excedidos con la ingesta de bebida alcohólica.

Seguramente ninguno esperaba que a altas horas de la noche, una fiscal que volvía de un operativo, con personas demoradas y otros efectivos policiales, los sorprendiera en el peor de los estados,  cuando apenas atravesó la puerta principal de la seccional.

La escena era esta: efectivos policiales durmiendo en un rincón con evidentes signos de ebriedad; varias botellas de cerveza vacías y algunas moscas revoloteando por entre los ebrios guardianes de la ley. La fiscal detectó que detrás de un escritorio sobresalían un par de  botas. Al arrimarse, había un uniformado tirado en el piso que  dormía placenteramente alejado de la realidad.

El hecho llamó la atención de la fiscal que sigilosamente ingresó al resto del edificio; la escena se repetía en cada cuarto de la casa y no tardó mucho en encontrar prácticamente a toda la guardia en el mismo estado.

En una de las habitaciones, una mujer policía estaba recostada  en una cama improvisada en el piso, también con evidentes signos de ingesta de bebidas alcohólicas. O sea que la fiesta fue total.

La fiscal, sorprendida por la escena, pensó que se había equivocado de comisaría, que podría haber ingresado a una casa familiar, pero inmediatamente reaccionó y notó que todos los “muchachos” y la “muchacha” vestían sus  uniformes y tenían sus armas reglamentarias consigo.

El escenario fue la Seccional 60 del barrio La Paz, en ciudad Perico. Evidentemente en este barrio lo que reina es la paz, por eso la poca preocupación de los efectivos policiales de velar por la seguridad y sí dedicarle un rato a las celebraciones.

Como era de esperar, la fiscal tomó como quien dice “el toro por las astas”, e inmediatamente ordenó relegar a toda la guardia, y mandarla detenida a la Central de Policía no solamente para que se recuperen de la “borrachera”, sino para que reflexionen sobre esta actitud. Internamente los efectivos policiales involucrados, seguramente recibirán las sanciones que corresponden  para que no se vuelva a repetir estos tipos de hechos.

Contó la fiscal a los medios de prensa locales, que todos los presos se hallaban resguardados en sus celdas pero al dialogar con ellos, le manifestaron su malestar y mal humor por la mala noche que pasaron detrás de las rejas, no por culpa del frío u otras inclemencias, sino por la música, las risotadas y barullo de los “carceleros” que no lo dejaron dormir.

También se ordenó el secuestro de todos los elementos que luego servirán de prueba de la “fiestita” que se dieron los efectivos policiales. Se resguardaron vasos, botellas vacías y llenas de cerveza, que se hallaban desparramadas en el edificio y otras en la heladera. Para constatar la escena, se hicieron tomas fotográfica del móvil policial que se encontraba con las llaves puestas, las luces prendidas, el destellador encendido y algunos vasos y botellas en el interior del vehículo oficial.


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