El avance de la delincuencia sigue apareciendo entre las principales preocupaciones de la gente en la provincia de Jujuy. Los vecinos, desprotegidos, sufren la ausencia del Estado, padecen el accionar de los delincuentes, y viven como nunca antes en carne propia las situaciones delictivas.
Fellner, garantía de inseguridad
Tras casi dos décadas en la cima del poder, la conducción de los dos candidatos del oficialismo se demostró efectiva para garantizar el crecimiento del delito en la provincia de Jujuy.
Ciudad de Nieva y las 530 Viviendas del barrio Islas Malvinas, son sólo los casos más recientes donde los vecinos tuvieron que organizarse por sí mismos para protegerse de los delincuentes, ante un Estado incapaz de brindarles seguridad.
Mientras los vecinos sufren el accionar de los malvivientes, el Gobierno sólo muestra un estado de desorden generalizado en el manejo de las fuerzas de seguridad.
La autoritaria conducción a cargo del Comisario Roberto Paniagua pretendió instaurar la mano de hierro en la Policía pero sólo logro agigantar la precarización en la que se desempeñan los agentes. Lejos de incrementar la seguridad para la ciudadanía, el modelo Paniagua repercutió de manera negativa en el desempeño de sus agentes. Así lo describe el ex integrante de la fuerza, Comisario Retirado René Calpanchay.
Por otro lado, el Servicio Penitenciario de la provincia permanece en su estado de colapso crónico, con el consiguiente hacinamiento de los presos dentro de las comisarías.
El motín ocurrido en la Brigada de Investigaciones el pasado fin de semana, es un claro síntoma de esta irregular situación. Para completar el cuadro, un Gobierno que se dice identificado con el modelo progresista de reivindicación de los derechos humanos, mantiene en plena vigencia una ley que regula a las fuerzas de seguridad dictada durante los años de plomo en la década del ‘70, en plena dictadura militar.
A 12 días de las elecciones, el binomio Fellner-Jenefes se encuentra inmerso de lleno en una campaña proselitista en la que la prevención y lucha contra el delito brillan por su ausencia. Tras casi dos décadas en la cima del poder, la conducción de los dos candidatos del oficialismo se demostró efectiva para garantizar el crecimiento del delito en la provincia de Jujuy.
Mientras los vecinos sufren el accionar de los malvivientes, el Gobierno sólo muestra un estado de desorden generalizado en el manejo de las fuerzas de seguridad.
La autoritaria conducción a cargo del Comisario Roberto Paniagua pretendió instaurar la mano de hierro en la Policía pero sólo logro agigantar la precarización en la que se desempeñan los agentes. Lejos de incrementar la seguridad para la ciudadanía, el modelo Paniagua repercutió de manera negativa en el desempeño de sus agentes. Así lo describe el ex integrante de la fuerza, Comisario Retirado René Calpanchay.
Por otro lado, el Servicio Penitenciario de la provincia permanece en su estado de colapso crónico, con el consiguiente hacinamiento de los presos dentro de las comisarías.
El motín ocurrido en la Brigada de Investigaciones el pasado fin de semana, es un claro síntoma de esta irregular situación. Para completar el cuadro, un Gobierno que se dice identificado con el modelo progresista de reivindicación de los derechos humanos, mantiene en plena vigencia una ley que regula a las fuerzas de seguridad dictada durante los años de plomo en la década del ‘70, en plena dictadura militar.
A 12 días de las elecciones, el binomio Fellner-Jenefes se encuentra inmerso de lleno en una campaña proselitista en la que la prevención y lucha contra el delito brillan por su ausencia. Tras casi dos décadas en la cima del poder, la conducción de los dos candidatos del oficialismo se demostró efectiva para garantizar el crecimiento del delito en la provincia de Jujuy.

