Jujuy tiene el índice más alto en violencia de género
Además, dijo que cuando se empezó a hablar del concepto de femicidio se hizo lo propio con “la idea de algo continuado, una violencia que se ejerce desde la niñez hasta el momento de la muerte. Lo que vivimos las mujeres y también las disidencias, hay continuidad de violencia en todas nuestras etapas de vida, desde la infancia. Las mujeres podemos recordar en cada charla que tenemos de violencia en nuestras infancias, no solamente en algunos casos de violencia familiar sino del acoso callejero que vivimos de pequeñas”.
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Para la profesional, el piropo es “violencia contra la mujer, y la tarea de las nuevas generaciones y de las actuales adultas que padecimos estas violencias naturalizadas como dicen, es desnaturalizar. Antes era aceptado socialmente, que no quiere decir que haya estado bien, porque muchas veces los adultos están atravesados por el machismo la misoginia. Dicen que las nuevas generaciones son muy sensibles, la famosa categoría de “generación de cristal”; en realidad la generación de cristal es la generación que asumió que tiene derecho y también tiene derecho a que se cumplan estos derechos”.
“Nos compete como sociedad, como colectivo escolar, asegurar que se cumpla una ley. La educación sexual integral es una ley nacional y hay adhesión provincial, entonces es un derecho que tienen los adolescentes y los niños de poder acceder a esa educación, pero también no solamente hasta lo pequeño nos compete, como pequeños colectivos institucionales, sociales, pero también desde lo individual: hacer valer estos derechos que no fueron conquistados fácilmente, sino a fuerza de la movilización social. Las madres y padres del dolor están saliendo a la calle, movilizando para que la justicia cumpla con el rol que tiene que cumplir. Hay una acción clara de que el cumplimiento y la conquista de derechos que tienen que ver no solo con violencia de género sino con el derecho ciudadano en general está vinculado a nuestras voces, a no callar, ya sea individual y colectivamente”.
Consultada sobre la participación del estado en la erradicación de todo lo relacionado a la violencia de género, Gómez dijo que es necesario “rever la perspectiva y los lentes con que los legisladores ven las cuestiones. (Hubo un) intento de detener el lenguaje inclusivo y correr a las disidencias en las escuelas, negar la presencia de disidencias en las escuelas. Es terrible. Me parece que las personas que están a cargo de la política pública,que tienen ese lugar y la posibilidad de frenar a través de mecanismos desde la política pública, debieran cumplir su rol y no lo están haciendo. Y eso cuesta vida. Los datos y la estadística nos sirven para hacer un paneo general, pero también esos datos tienen nombre y apellido. Me dedico a acompañar a familiares de víctimas de femicidio y lo que veo es que los asesinatos se convierten en datos, en tasas, en números, pero detrás queda toda una familia quebrantada para toda la vida, niños huérfanos, hermanas, hermanos, padres, madres que tienen que endeudarse para pagar a un abogado, que lamentablemente quedan decepcionados por el acompañamiento estatal”.