En la jornada de ayer, el Intendente Raúl Jorge hizo oficial su intención por competir en las próximas elecciones del 25 de octubre con el objetivo de buscar un nuevo mandato.
El PJ se quiere cargar al “Chuli” en la Justicia
Los abogados y asesores del fellnerismo buscan impugnar la candidatura del Intendente Raúl Jorge antes que competir en los comicios. La estrategia responde a la impotencia que representa no poder presentar a la ciudadanía un candidato que reúna la aceptación suficiente como para poder competir.
Se trata de uno de los dirigentes con mejor imagen entre los electores, que buscará administrar la capital de la provincia por, al menos, cuatro años más.
Ante la novedad, al parecer, en el Partido Justicialista comenzaron a hacer números, y el resultado no fue satisfactorio.
Esa habría sido la razón para que los abogados y asesores del fellnerismo elijan como estrategia impugnar la candidatura del actual intendente de San Salvador de Jujuy antes que competir en los comicios.
El argumento sería el artículo 46 de la Carta Orgánica Municipal, que en su redacción contiene la expresión “podrá ser reelegido por un periodo más”.
Sin embargo, la Constitución de la Provincia, en su artículo 184, admite que el jefe comunal sea reelegido, sin poner limitación alguna.
La ley orgánica de los municipios vigente en la provincia, reconoce la misma posibilidad. Resulta una obviedad agregar que el peso de la Constitución de la Provincia echa por tierra la limitación impuesta por la Carta Orgánica Municipal.
Así lo entendió el Superior Tribunal de Justicia en el año 1998, al habilitar al por ese entonces Intendente Hugo Cid Conde, declarando inconstitucional el artículo 46 de la Carta Orgánica.
Por si esto fuera poco, abundan casos en toda la provincia, donde intendentes identificados con el justicialismo acumulan mandatos sin restricción alguna.
Perico y Palpalá son los casos más emblemáticos, donde Rolando Ficoseco y Alberto Ortíz buscarán este año su quinto mandato consecutivo. En esos casos, obviamente, a los asesores del fellnerismo no se les ocurrió presentar impugnación alguna.
Es evidente que la estrategia responde a la impotencia que representa no poder presentar a la ciudadanía un candidato que reúna la aceptación suficiente como para poder competir. En consecuencia, la última carta del justicialismo, al parecer, es apelar al lobby para influir en la decisión de un juez. ¿Lo logrará?
Ante la novedad, al parecer, en el Partido Justicialista comenzaron a hacer números, y el resultado no fue satisfactorio.
Esa habría sido la razón para que los abogados y asesores del fellnerismo elijan como estrategia impugnar la candidatura del actual intendente de San Salvador de Jujuy antes que competir en los comicios.
El argumento sería el artículo 46 de la Carta Orgánica Municipal, que en su redacción contiene la expresión “podrá ser reelegido por un periodo más”.
Sin embargo, la Constitución de la Provincia, en su artículo 184, admite que el jefe comunal sea reelegido, sin poner limitación alguna.
La ley orgánica de los municipios vigente en la provincia, reconoce la misma posibilidad. Resulta una obviedad agregar que el peso de la Constitución de la Provincia echa por tierra la limitación impuesta por la Carta Orgánica Municipal.
Así lo entendió el Superior Tribunal de Justicia en el año 1998, al habilitar al por ese entonces Intendente Hugo Cid Conde, declarando inconstitucional el artículo 46 de la Carta Orgánica.
Por si esto fuera poco, abundan casos en toda la provincia, donde intendentes identificados con el justicialismo acumulan mandatos sin restricción alguna.
Perico y Palpalá son los casos más emblemáticos, donde Rolando Ficoseco y Alberto Ortíz buscarán este año su quinto mandato consecutivo. En esos casos, obviamente, a los asesores del fellnerismo no se les ocurrió presentar impugnación alguna.
Es evidente que la estrategia responde a la impotencia que representa no poder presentar a la ciudadanía un candidato que reúna la aceptación suficiente como para poder competir. En consecuencia, la última carta del justicialismo, al parecer, es apelar al lobby para influir en la decisión de un juez. ¿Lo logrará?

