La frase proviene del entorno del primer mandatario nacional, de acuerdo a la información que volcó la periodista Rosario Ayerdi en el diario Perfil, y surge tras conocerse la suspensión de la gira por Mendoza, Salta y Jujuy de la que se hablaba desde hacía una semana, y que había sido anunciada por el gobernador Gerardo Morales en la provincia.
El propio Morales, luego de anticipar una agenda tentativa del presidente en dos oportunidades, debió aclarar en sus redes sociales que la actividad estaba caída.
Aunque desde la Casa Rosada nunca confirmaron la llagada de Alberto Fernández a Jujuy, el titular del Poder Ejecutivo Nacional había admitido públicamente que haría una gira por el interior. Confirmado el cambio de planes, tampoco hubo una explicación oficial, aunque sí trascendidos que hablan de razones que van desde la prevención sanitaria y hasta conjeturas de orden político.
El recelo y la desconfianza mutua en la relación que sostiene el gobierno de Morales y la presidencia no son nuevas.
Ya habían quedado expuestas en el inicio de la pandemia, cuando el presidente acusó al gobernador de apurar la suspensión de clases para sortear una discusión paritaria con los gremios docentes. Una serie de decisiones unilaterales del gobernador provocaron irritación en los despachos nacionales en aquel momento.
Luego se observó un período de distensión y ambos dirigentes intercambiaron elogios en público por el manejo de la pandemia, en medio de necesidades compartidas. Morales pareció alinearse de manera irrestricta a cambio de asistencia financiera y en el gobierno nacional buscaron la forma de que ese apoyo material sea correspondido a través de gestos, como el respaldo explícito a la estrategia de negociación de la deuda externa o la exposición del caso Jujuy frente a todo el país para avalar una de las tantas extensiones de la cuarentena que llevó adelante el gobierno nacional.
Esa convivencia, sin embargo, se vio alterada luego de la difusión de un informe crítico hacia la gestión provincial firmado por dos médicos enviados por el Ministerio de Salud de la Nación, que fue incluso destacado por Sergio Massa.
Pasado el pico de tensión, el presidente invitó a Morales el pasado 31 de agosto a una reunión en la quinta de Olivos, junto a los otros dos gobernadores de Juntos por el Cambio, Rodolfo Suárez de Mendoza y Gustavo Valdez de Corrientes.
A su regreso, el gobernador de Jujuy informó que Alberto Fernández arribaría a la provincia este lunes, luego debió correr la fecha prevista para el miércoles y finalmente la actividad quedó suspendida.
En medio de ese derrotero, reaparecen, esta vez en forma de trascendidos, los resquemores que perduran cerca del presidente hacia el gobernador de Jujuy, en un vínculo caracterizado por la desconfianza.