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El "falso" COE y la ilusión de los controles

El gobierno se esmera en hacer su acto de presencia a días de la campaña, reforzando los controles en zonas muy visibles, y en circunstancias de menor riesgo, pero descuidando lo que ocurre en todo el territorio donde las disposiciones sanitarias son violadas permanentemente.

Comenzamos la última semana de campaña de cara al domingo 27, día que estableció caprichosamente el gobernador Morales para realizar las elecciones legislativas.

Restando poco para ese acontecimiento, el Ejecutivo reforzó la campaña con fuertes controles en las calles y con multa directa para quienes llevan mal puesto el barbijo.

Los que no respeten su uso, como así también todas las medidas de bioseguridad establecidas por el COE provincial, deberán enfrentar sanciones que van desde los 40 mil a 340 mil pesos, según la gravedad del caso.

En ese contexto, este fin de semana, se labraron 125 actas de infracción por el mal uso del barbijo.

El gobierno se aseguró de que la foto de la policía, aplicando esta suerte de normativa, se viralizara buscando crear la ilusión del “yo te cuido”.

Esto fue cuestionado por diversos sectores que argumentaron que se trata exclusivamente de una medida que parte del “acting” que caracteriza al gobernador: controles para la campaña, para la foto y para mostrar ante el afuera que en Jujuy se trabaja en torno a la pandemia.

Nada más alejado de la realidad en la provincia con la tasa de letalidad del virus más alta por segundo año consecutivo.

El ejemplo más claro es lo que ocurre en materia de transporte donde la recomendación de la distancia física entre los pasajeros para evitar los contagios es nula.

Pese a las disposiciones y protocolos vigentes en pandemia, en los ómnibus que van y vuelven de la provincia vecina de Salta la ocupación de los asientos es arbitraria y no cumple con los parámetros. Según argumentan desde las empresas, se las autorizó para ocupar un 80 % de la capacidad del vehículo, con lo cual se tira por tierra la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

El transporte interjurisdiccional tampoco es la excepción. Hay remises que van con 3 pasajeros traseros y uno de acompañante, escapando a los protocolos vigentes. En los controles de las rutas, la policía hace la vista gorda, en clara complicidad con este servicio ilegal.

Esto se asemeja a lo que ocurre en los locales bailables de Jujuy donde la noche transcurre sin ningún tipo de contemplación del riesgo, al punto tal de que las fiestas siguen hasta las 6 de la mañana una vez que se cierran las puertas.

Es curioso que todos lo sepan menos el “falso” COE de Jujuy, donde los referentes corren detrás de la foto de campaña sacrificando el cuidado de la población cuando haga falta.

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Sin ir más lejos, los actos del oficialismo son una permanente falta a las disposiciones del propio COE: No hay distancia social y, en muchos casos, tampoco barbijos.

Las contradicciones de Morales en plena segunda ola traen a la memoria el famoso asado que llevaron adelante sus funcionarios en 2020 cuando estaba terminantemente prohibido este tipo de reuniones.

Claramente no resisten archivo alguno. Los anuncios con los que se pretende demostrar que el gobierno de Jujuy cuida a su población son parte de la farsa a la que nos tiene acostumbrados la gestión Morales.

Un poco de maquillaje no viene mal para tapar la improvisación sanitaria.

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