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Conmovedora manifestación de Fe en Perico

La Virgen de Urkupiña dejó su casa de Quillacollo para peregrinar por tierra salteña y jujeña. En Perico la recibieron miles de fieles que colmaron el predio donde se realizan las principales actividades.

La “Mamita” de Urkupiña se ubicó en su trono, a la derecha del escenario donde se montó el altar para la celebración de una misa concelebrada y presidida por el Obispo de Jujuy, monseñor Cesar Daniel Fernández.

Durante horas, miles de peregrinos realizaron una interminable fila para poder pasar al menos unos segundos ante los pies de la Virgen, que con un impecable vestido amarillo irradiaba un manto de piedad y amor sobre los fieles que pacientemente habían esperado su llegada.

El Obispo en su homilía recordó la devoción mariana de los jujeños, a la vez que pidió la protección de la Virgen.

Antes de la celebración, distintos grupos folklóricos llegados junto a peregrinos de toda la provincia danzaron devotamente frente a la Virgen. Había carteles de peregrinos de San salvador, San Pedro, Caimancito, Yuto, Libertador, Yala, Reyes y San Antonio, entre otros.

A decir de los organizadores era muy difícil precisar la cantidad de fieles que llegarían a saludar a la Virgen, aunque el parámetro se tendrá cuando se terminen de entregar las 30.000 estampas impresas para la ocasión.

Luego de la Misa, se realizó un festival musical en honor a la Mamita.

A las 23 está previsto que la imagen de la Virgen inicié su recorrido hacia la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María en una procesión de antorchas; a las 3 de la mañana, la imagen de la Virgen será trasladada hasta la Parroquia San José, donde la las 6 se celebrará una misa.

Finalmente, a bordo de una camioneta especialmente dispuesta con vidrios similares a los de un papamóvil, será trasladada hasta el aeropuerto local donde emprenderá rumbo hacia la ciudad de General Güemes en la vecina provincia de Salta.

La leyenda cuenta que a principios de la época colonial, cuando Quillacollo era parte de la provincia Tapacarí, una pequeña niña que pasaba los días pastoreando ovejas, se encontró un día con una hermosa y deslumbrante señora que se convirtió en su amiga; esta hermosa dama llegó con un niño en los brazos.

La niña observaba este hecho con toda naturalidad.  Cada vez que ocurría, la señora conversaba con la niña en su propio idioma (el quechua) y algunas veces el niño, que normalmente se encontraba en el regazo de la mujer, jugaba con la niña.

Este hecho fue comentado por la niña a sus padres, quienes sorprendidos escuchaban los relatos del hecho de que se escuchara un sonido reverberante antes de que apareciera "la señora".

Los padres decidieron comunicar al "doctrinero", (en ese entonces la parroquia se llamaba Doctrina y, por extensión, al sacerdote Doctrinero) El hecho también fue de conocimiento de muchos vecinos, quienes decidieron cerciorarse de la veracidad del relato.

Un 15 de agosto la niña se encontraba como ya era casi una costumbre junto a la Señora y su niño, cuando irrumpieron sus padres y un grupo de vecinos que  observaron como la señora y el niño subían lentamente a los cielos. Algunos vecinos que no podían creer lo que veían preguntaban ¿dónde está la señora? a lo que la niña respondía gritando, señalando con el dedo a la señora "Ork'o piña", "Ork'o piña", voz quechua que quiere decir "ya está en el cerro". Posteriormente se dirigieron al lugar donde ordinariamente en su visita la señora tomaba asiento con el niño en brazos; allí encontraron la imagen de la Virgen María de Urkupiña, nombre castellanizado, que es la que actualmente es venerada desde aquella época y fue trasladada al templo Matriz de Quillacollo donde se encuentra en la actualidad.

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