Comedores: Un reflejo de la ausencia del Estado
El flagelo de las drogas y el hambre es un común denominador en un comedor de Perico. Son innumerables los niños que buscan comida y abrigo en estos días de bajas temperaturas.
Los comedores son quizás el reflejo de la desidia y la postergación de un Estado que, hasta ahora, no puede dar en la tecla para que las familias de bajos recursos puedan “comer en casa”.
En Perico, el comedor “Osito Mimoso” está ubicado en el Barrio La Paz. Se encarga de brindar un plato de comida para 92 chicos. El presupuesto asignado los limita a esa cantidad. Pero la realidad supera esa cifra y actualmente son 110 niños que asisten a este comedor para buscar un plato de comida.
Para María Girón, la responsable del comedor “Osito Mimoso”, es una lucha de todos los días y se les hace muy difícil negarles un plato de comida a los chicos que llegan al lugar.
El monto por niño asignado por la provincia sigue siendo de $6,90. Dicho monto no sufrió ningún tipo de actualización y la devaluación de la moneda argentina llevó a que esta cifra resulte realmente insignificante.
Pero el hambre no es el único flagelo que ven a diario los responsables de este comedor.
Además de la necesidad de un plato de comida, María relató las necesidades son muchas y que en esta época del año por las bajas temperaturas, los chicos van desabrigados y les piden abrigos.
“Espero que esta situación cambie, que los padres de los niños puedan comer en casa con sus hijos, como todos quieren”.

