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Caza furtiva en la Puna: en octubre se perdieron alrededor de 60 vicuñas

La caza furtiva de vicuñas está penada por ley, es ilegal y genera un gran daño a la biodiversidad de Jujuy, afectando también a comunidades que realizan con ellas una producción sustentable en silvestría.

  • La caza furtiva es ilegal.
  • Desde diferentes sectores presentaron informes con el objetivo de luchar contra esta práctica.
  • Durante del mes de octubre se denunciaron dos casos con la pérdida de alrededor de 60 vicuñas en esa zona.

En el marco de una reunión con el objetivo de luchar contra la casa furtiva de vicuñas en la Puna, diferentes actores brindaron informes sobre el estado de situación.

Los técnicos detallaron la zona de influencia, el comportamiento del animal, su hábitat, el monitoreo que se hace en conjunto con las comunidades, las rutas usuales y las modificaciones a lo largo de los años de rutas caminos y presencia del animal.

Según fuentes oficiales, durante del mes de octubre se denunciaron dos casos con la pérdida de alrededor de 60 vicuñas en esa zona.

Por su parte la Policía de la Provincia aportó un pormenorizado informe sobre las rutas utilizadas, las líneas investigativas que llevan adelante para determinar el modus operandi de los delincuentes sobre todo en la zona sur de la laguna de Vilama.

La fibra de vicuña, en sus tres presentaciones de color, es un producto muy valioso, se vende en dólares, sobre todo en el mercado boliviano que tiene por práctica comprarles a los cazadores.

La Gendarmería realizó su aporte brindando información sobre las líneas de investigación que llevan adelante en su área de cobertura en la puna jujeña.

El especialista del INTA, Hugo Lamas, expuso una investigación doctoral que involucra varios campos de análisis sobre la práctica ancestral, la relación de los pobladores con el animal, el crecimiento de la caza organizada en la zona, como arista del crimen organizado.

La situación preocupa y ocupa a los diferentes sectores que cuentan con estadísticas alarmantes. El accionar delictivo genera un gran daño a la biodiversidad de Jujuy.

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VICUÑA

En la provincia de Jujuy, la Ley N°5634 “Plan de Conservación y Manejo Sustentable de la Vicuña en Silvestría” y su Decreto Reglamentario Nº 5175 fueron sancionados en el año 2009, en concordancia con las leyes nacionales e internacionales. Con este marco legal, se habilitó a las comunidades andinas a cosechar la fibra de las vicuñas en silvestría. Esta especie nativa estuvo en peligro de extinción a mediados del siglo pasado. En la década del 90, luego del esfuerzo mancomunado de los cinco países signatarios del Convenio Internacional de la Vicuña, se logró recuperar y aumentar su número poblacional.

“El Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña es un acuerdo internacional en el que los gobiernos signatarios (Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú) consideran que la conservación de la vicuña constituye una alternativa de producción económica, en beneficio del poblador andino. Asimismo, reconocen que existe la necesidad de asumir un compromiso para su protección y aprovechamiento gradual bajo control del Estado, aplicando las técnicas para el manejo de la fauna silvestre que determinen los organismos oficiales competentes de cada gobierno.”

La Conservación y el Uso de la Vicuña en Silvestría en la provincia de Jujuy se realiza desde el año 2012. En este proceso las comunidades que conviven con la vicuña se han comprometido a cuidarlas y realizar un manejo sostenible para así aprovechar la fibra que la especie les provee.

La vicuña es una especie que estuvo al borde de la extinción y que se recuperó, gracias a la acción conjunta de los gobiernos del convenio de la vicuña, el CITES y los pobladores andinos. En Jujuy, pasó de la casi extinción a un mínimo de 90.000 individuos en el 2013, fecha del último relevamiento. Hoy, la esquila de vicuñas en silvestría es una actividad en crecimiento. Hasta el momento 16 comunidades han logrado presentar sus planes de conservación y manejo, y realizar captura y esquila de vicuñas, práctica que ancestralmente se denomina “chaccu”, cuya fibra cotiza entre U$S 300 y U$S 450/kg en el mercado internacional. Se pasó de aproximadamente 40 kg cosechados en 2014, cuando se realizaron los tres primeros chaccu, a casi 784 kg en 2021 y de 3 a 28 chaccu por temporada, lo que representa un crecimiento exponencial. Se capturaron hasta el momento 14430 vicuñas, de las cuales se esquilaron aprox. un 70%. y se llevan cosechados aprox. 2343 Kg de fibra.

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