Máxima, vecina de la zona e integrante del merendero Niños Pájaros, describió la realidad que viven las familias y mencionó las dificultades que se presentan para afrontar la vida cotidiana en un contexto donde los recursos son escasos. “Se hace difícil salir a trabajar; hoy pagar un boleto de colectivo de casi mil pesos, que representa dos mil pesos para ir y volver es muy costoso y más aún si a eso se suma que uno tiene que cocinar y dar de comer a la familia” indicó.
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Expresó su preocupación por los suicidios que se registran en la zona, un flagelo que afecta especialmente a los jóvenes. “Todo esto sucede por las necesidades que hay, por el hambre que tiene la gente, no hay futuro, los políticos solo ven lo que pasa en el centro de la ciudad no lo que sucede en los barrios. En Alto Comedero no tenemos ni las calles asfaltadas, no hay trabajo, queremos trabajo, que no nos quiten lo poco que tenemos. Así como ellos nos necesitan en las elecciones, nosotros necesitamos que estén ahora”.
Pidió a los funcionarios y legisladores que se acerquen a los barrios, conozcan la realidad y se interioricen sobre el trabajo que realizan. “Nos dicen que somos planeros, pero nosotros trabajamos; aquí en Niños Pájaros tenemos huertas, trabajamos con granjas, y no queremos que nos quiten esto como a otras organizaciones porque si esto se cierra no solo que dejamos a los chicos desamparados, sino que perdemos nuestros trabajos. Con qué le vamos a dar de comer a nuestros hijos. Ellos deberían venir y ver cómo vivimos, las necesidades que hay en el barrio”.
Finalmente destacó el gran parte que realizan desde la institución no solo brindando asistencia alimentaria, sino contención a través de la biblioteca, entre otros espacios destinados a los niños y jóvenes del barrio.