La gastronomía popular y la cultura jujeña están de luto. Este fin de semana se conoció la triste noticia del fallecimiento de Asunción Argüello, la reconocida cocinera que supo consagrarse como Campeona Nacional de la Empanada y llevar los sabores autóctonos del Norte argentino a lo más alto.
Su partida provocó una ola de conmoción entre vecinos, referentes culturales y autoridades locales, quienes expresaron su dolor en redes sociales y destacaron no solo su talento culinario, sino también su calidad humana y su incansable espíritu de trabajo.
Una historia de resiliencia y tradición
La vida de Asunción estuvo marcada por la cultura del esfuerzo. Enfrentando diversas adversidades, encontró en la cocina tradicional una vía de expresión, sustento y orgullo. Lo que comenzó en la intimidad de su hogar terminó convirtiéndose en un símbolo de la identidad de su provincia.
Con manos sabias y un respeto absoluto por las recetas ancestrales, Argüello perfeccionó el arte de la clásica empanada jujeña: carne cortada a cuchillo, el punto justo de comino y ají, cebolla de verdeo y una masa casera inconfundible.
El salto a la fama nacional
Su talento cruzo las fronteras de Jujuy cuando participó en la Fiesta Nacional de la Empanada. Frente a competidores de todo el país y ante un jurado exigente, su preparación se destacó por su autenticidad y sabor incomparable, otorgándole el premio mayor y coronándola como la mejor empanadera de la Argentina.
A partir de ese momento, Asunción se convirtió en una verdadera embajadora de la cultura popular, participando en festivales, ferias y programas donde siempre defendió el valor del trabajo artesanal y las raíces gastronómicas de su tierra.

