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Optimismo en medio de la crisis: testimonio de vida de un jubilado jujeño

Ezequiel Cabero tiene la suerte de conservar su salud a los 94 años, posee cobertura de atención y medicamentos, y pide a las autoridades que aumenten “un poquito más las jubilaciones”.

  • Ezequiel Cabero es un ejemplo de optimismo en medio de la crisis general.
  • Tiene 94 años, carece de inconvenientes significativos de medicamentos o salud y puede solventarse económicamente.
  • Vive con su esposa, y recomienda vivir con optimismo, leer y estudiar.

En medio de la crisis económica y social que se vive a nivel provincial y nacional, el jubilado de 94 Ezequiel Humberto Cabero tiene una luz de optimismo para las generaciones que lo seguirán: vivir con optimismo, leer y estudiar para cuidar la salud y la memoria.

“La situación no es mala ni muy buena. Los jubilados de mi edad tenemos ventajas sobre lo que ganamos: no compramos ropa, no andamos a la moda, nos ponemos el saco del año pasado. La alimentación es simple. No tengo problemas de salud ni de compra de medicamentos porque pertenezco al PAMI. Es una obra social muy buena que nos cubre casi todos los gastos. No pagamos operaciones remedios, tenemos descuentos que antes eran del 100% y ahora de 50%”.

No podemos viajar como antes; llegaba enero, cerraba mi negocio y me iba con mi esposa y los chicos de vacaciones a cualquier lugar del país. Recorríamos el país. Ahora no podemos salir por la edad y ya no manejo tan bien”.

Tenemos casa propia. No tenemos que pagar alquiler. Tengo seis hijos que viven por su cuenta y gracias a Dios estamos sanos”.

“Pertenezco a un grupo de jubilados que, mal que mal, vivimos bien. Cada uno tiene su casa. Uno se quejó de que vive solo: sus hijos viven en Alto Comedero y vive mal teniendo los hijos a un kilómetro de su casa. Son pocos los casos que conozco de jubilados que se puedan quejar. No ganamos mucho, pero administrándose alcanza”.

Mi esposa tiene 86 años y hace 62 que estamos juntos. Perdió la vista por una enfermedad y lo superamos, pero vemos todo con optimismo. Tengo una hija maravillosa, la más chica, que vive conmigo. Es nuestra madre, la que nos tiene la comida y nos manda a dormir temprano. Vamos a regañadientes”.

“Les digo siempre a los chicos tanto como a los adultos mayores: lean, hay que estudiar, eso reconforta la salud y la memoria. Tengo una buena memoria, recuerdo cosas de mi pueblo, Ledesma. Me gusta escribir coplas y poesías”.

“Aumenten un poquito más la jubilación porque nadie puede vivir con $ 106.000. Nos llevarían a $ 160.000, con lo que no cubrimos ni la mitad de los gastos de la famosa canasta”.

“Si uno cuando es joven sabe hacerse una buena casa, vive bien”.

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