Con reclamos dirigidos hacia las autoridades competentes, los habitantes de la zona exigen mayor seguridad y medidas de protección efectivas frente al recurrentes hechos de vandalismo.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, los fines de semana son los momentos de mayor exposición del predio debido a la nula presencia de controles y la escasa vigilancia policial en esta zona productiva y alejada del ejido céntrico de Monterrico.
Perímetro abierto y ingreso sin restricciones
Uno de los principales factores que facilitan los delitos es la falta de infraestructura adecuada en el predio. Los laterales y costados del cementerio se encuentran totalmente abiertos y descubiertos, permitiendo que cualquier persona ingrese a pie sin ningún tipo de esfuerzo.
Por las noches, esta situación es aprovechada por malvivientes y grupos de personas ajenas al lugar para ingresar a consumir bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes, violentando el descanso de los difuntos ante la absoluta falta de resguardo.
Profanación de tumbas y robo de bronce
Los familiares denunciaron que ya no se pueden colocar elementos metálicos en las sepulturas, ya que todo objeto de bronce —como jarrones, jarras para arreglos florales, placas y crucifijos— es sistemáticamente sustraído.
A esto se suman daños materiales y destrozos en las propias estructuras de las tumbas, reflejando una total pérdida de respeto hacia el espacio sagrado.