Sin darle más tiempo a pensar detalles (ya que todo ocurrió en milésimas de segundo), los individuos lo atacaron, lo arrojaron al piso, lo golpearon y mientras sostenían un cuchillo en su garganta, revisaron su mochila y se llevaron todo lo de valor que encontraron.
El grito de ayuda de una vecina, que conoce a Edson, evitó que algo peor le sucediera.
Lo ocurrido debería sorprender pero solo se suma a la lista de delitos que ocurren diariamente en cada ciudad y localidad de nuestra provincia sin que haya una lucha efectiva contra el crimen de parte de las Fuerzas de Seguridad. Lo ocurrido en Palpalá, Campo Verde, San Isidro y Alto Comedero es solo muestra de una situación preocupante pero ya cotidiana.
El hecho ocurrió a las 19:30, pero la policía llegó al lugar dos horas después.
Silvia, madre de Edson, dice que los vecinos de Cuyaya viven temerosos de lo que pueda ocurrirles, que los hechos delictivos vienen aumentando en los últimos meses (“las mismas personas, en la misma motocicleta, balearon a un chico en la pierna para robarle”) y que la policía rara vez recorre el barrio o responde a tiempo a los pedidos de ayuda.
Ahora, cada vez que Edson sale de su casa, lo hace acompañado por alguien de su familia.
Sus padres realizarán la denuncia por lo ocurrido el sábado 31 de diciembre.
Inseguridad extrema: golpearon a un joven para asaltarlo en Cuyaya