El fuego, puso en riesgo extremo a vecinos, bienes materiales y a un centro de salud de la zona.
De acuerdo a los primeros informes, todo se registró alrededor de las 0.50 de la mencionada jornada durante las primeras celebraciones de año nuevo, cuando pese a la prohibición vigente del uso de pirotecnia sonora, se registraron algunas explosiones de cohetes ilegales, en una clara desobediencia a la ordenanza municipal que prohíbe expresamente este tipo de artefactos y establece multas millonarias para los infractores.
La normativa, vigente desde hace años, fue ratificada por el Concejo Deliberante y ampliamente difundida. Sin embargo, su incumplimiento derivó en un episodio de extrema gravedad.
A metros del sector conocido como Un Progreso, sobre avenida Malvinas Argentinas, se desató un incendio de magnitud en el predio de Carmo Lamas. De acuerdo a testimonios recogidos en el lugar, jóvenes que se desplazaban en motocicletas habrían liberado un globo aerostático incendiario, el cual cayó sobre palmeras completamente secas, provocando que las llamas se propagaran con rapidez.
La situación demandó un importante despliegue de emergencia, con la intervención de tres dotaciones de Bomberos, una de ellas proveniente de Monterrico, además de móviles policiales y personal motorizado, que trabajaron intensamente para contener el fuego y evitar que se extendiera a otras zonas.
Uno de los aspectos más alarmantes es que el incendio se produjo a menos de 100 metros del Hospital Arturo Zabala, un detalle que agrava el cuadro por el riesgo potencial para pacientes, personal de salud y equipamiento sensible, en un contexto donde las condiciones climáticas pudieron haber cambiado el desenlace en cuestión de minutos.
A pesar de la gravedad del hecho, la pirotecnia continuó escuchándose en distintos puntos de la ciudad, generando indignación entre los vecinos y reavivando el debate sobre el uso irresponsable de fuegos artificiales, especialmente en sectores con vegetación seca y alta densidad urbana.
El episodio, ocurrido en los primeros minutos del año 2026, volvió a dejar en evidencia que no se trata de tradición ni de celebración, sino de una conducta peligrosa que expone a toda la comunidad.
Desde distintos sectores se reclamó mayor control y sanciones efectivas, advirtiendo que las ordenanzas no deben quedar en letra muerta, ya que la ciudad estuvo a segundos de una tragedia mayor.