Hornocal, por Carlos "Guri" Matorras
CARLOS "GURI" MATORRAS
HORNOCAL
Una caricia de Dios sobre tu espalda
En pinceladas divinas maquillaron
Fueron coquenas y duendes que ayudaron
A delinear esta paleta inmaculada
Recostado imponente en la Quebrada
Compitiendo esa belleza con las flores
Tu presencia es un remanso de colores
Donde el asombro se refleja en las miradas
Te abraza el sol con el oro de su rostro
La voz del zonda es tu eterna melodía
Los cristales de la lluvia tu poesía
Y la plata de la luna tu tesoro
Desde sus tumbas las razas ancestrales
Siguen siendo el corazón de las montañas
Que perduran de la mano como hermanas
Ataviadas con tocados celestiales
¡Ay! Hornocal que entretejes tu figura
Como un poncho protector de Pachamama
Te despiertas acunando las mañanas
Duermes la noche arrullando su negrura