El episodio tuvo lugar en las canchas del complejo deportivo Akerman Millares, alrededor de las 17, a pocas cuadras de donde se habían concentrado los actos protocolares centrales de la jornada por el Día de la Independencia. Según los primeros datos, el jugador sufrió una repentina descompensación en pleno partido, en medio de una tarde marcada por una temperatura inusualmente alta y un calor atípico para esta época invernal.
La emergencia movilizó un rápido e intenso operativo: al predio arribaron de inmediato un móvil policial y tres ambulancias del sistema SAME 107. Los profesionales médicos le practicaron de forma urgente las maniobras de reanimación cardiopulmonar pertinentes; sin embargo, no hubo una respuesta efectiva y el hombre terminó perdiendo la vida en el lugar.
Más allá del profundo dolor por la pérdida física, este lamentable suceso trajo inevitablemente a colación en el ámbito local la problemática de la salud en el deporte amateur. Hacia fines del año pasado, y tras una fatalidad de idénticas características ocurrida en el Centro Forestal, el Concejo Deliberante local había aprobado una ordenanza municipal específica.
Dicha normativa dispone la gestión y exigencia obligatoria de certificaciones de apto físico para todos los jugadores que participen de estos torneos, con el fin de prevenir episodios cardiovasculares en los campos de juego.
Si bien en este caso particular se desconoce si la víctima contaba o no con los controles médicos al día, el deceso vuelve a poner en el centro del debate público la importancia de la aplicación efectiva y concientización de este tipo de normativas de prevención de salud en las ligas recreativas.