Ser lo que algún día fueron pero de la mano de Dios
Me paso y les habrá pasado caminar por las calles de San Salvador y ver en algún rincón a un hombre ofrecieron “masitas”; muchas veces habrás comprado otras no; pero atrás de ese ofrecimiento hay mucho más: hay una vida de sacrificio y ganas de salir adelante hay historias duras y un único anhelo: recuperar lo que fueron antes de que perdieran todo por sus adicciones.
“Un encuentro con Dios” se creó en 1999 con el objetivo de ayudar a jóvenes y adultos con adicciones. En la institución no solo se apoya psicológicamente a los que allí viven si no que también se los reinserta en la vida laborar, dándoles tareas y ayudándolos a recuperar la confianza.
Las historias son muchas, no todos los concurrentes son jujeños; vienen de todas partes del país con un solo sueño: volver a ser quienes fueron.
Es el caso de Gustavo, el perdió todo. Con un pasado oscuro y su adicción a la cocaína aprendió a levantarse desde lo más profundo. Intentos de suicidio y robos son parte de sus memorias pero aún así contra todo pronóstico se recupera día a día. Recuerda fervientemente a su madre y hermanos y confía en volver pronto.
Como su situación, son muchos y tiene conexiones. Luis perdió a sus padres muy joven y la curiosidad lo llevo a probar; como a todos. Sin sentido y dominado por el dolor y el fracaso se refugió en las adicciones. Salir fue posible gracias a Dios como le agradece siempre. Extraña a sus hijos y espera verlos pronto.
Miguel tuvo una infancia violenta, su papá era golpeador e incluso lo golpeaba a él. Las drogas lo mantenían activo ante la constante depresión que lo aquejaba. Las adicciones fueron su compañía; aunque recuerda los buenos tiempos. El, quiere volver a empezar.
Si se puede. El más chico de la casa es Fernando, el Paco casi se adueña de su vida. Con esperanzas de que quien no confió en el, lo vea cambiando. No se dará por vencido.
Todo lo que perdieron y la oscuridad en la que estaban inmersos parece poco a poco cambiar. La luz comienza a salir y recuperar a su otra cara: vuelven a ser personas libres de adicción y en un llamado a la comunidad le piden confiar en Dios y no caer.
Las reflexiones finales podrían ser muchas pero la más importante las dijeron ellos: “a los jóvenes, digan que no”.
Si tenés alguna adicción, no estás solo. Llama al: 3885170721.
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