La noche, su única forma de ganarse la vida
Con expectativas bajas de vida; sin mucha ayuda y en una lucha constante, la única forma de sobrevivir es cuidarse la una a la otra. Los códigos son indispensables.
Todas estudian; son peluqueras o maquilladoras pero eso no las ayuda a tener un lugar en la sociedad; son discriminadas.
“Ofrecemos lo que el cliente busca. Lo que quiere. El show vale; hay muchos que te cuentan la vida. Todos los días ves y conoces a alguien diferente. Vamos hacemos lo que tenemos que hacer y nos vamos; hay que seguir con la rutina”, cuentan sin vergüenza para la cámara; para ellas salir a buscar el pan de cada día es un orgullo.
El maltrato y la violencia son constantes. “Yo ya no trabajo. Estoy en pareja hace años pero vuelvo a la calle a ayudar y aconsejar a las chicas”, cuenta Fabi; una sobreviviente que a pesar de haber ejercido muchos años logró dejar la prostitución.
Triste recuerda las corridas, pedradas, el miedo a los contagios y la búsqueda de coraje y actitud para afrontar las noches palpaleñas.
“La sociedad nos da espalda”, afirmó Dayra; ella es parte de la Fundación Dama de Hierro que ayuda mucho a la comunidad.
Este trabajo que parece una opción se convierte en la única salida para muchas. Tienen cosas que pagar y les falta lugares donde les permitan trabajar por un ingreso mensual fijo.
En la calle pasa de todo. “Muchas veces no sabía si volvía con vida”, cuenta Romina, la más joven del grupo; con 24 años ha vivido demasiado.
Todas coinciden en que una cerveza y los cigarrillos son sus armas para salir a enfrentar la oscuridad.
“Lamentablemente soy feliz. Sentí la muerte. No salgo para mantener mis vicios, salgo para comer y ayudar a mi familia”, afirmó Romina.
Arreglarse es una obligación; el momento previo de verse al espejo antes de salir que para la gente es tan común; para ellas es ponerse en personaje. Llegó el momento de salir.
En la calle no tienen muchas esperanzas; el amor no es una opción. Con mucho que perder y poco que ganar esperan todos los días paradas al costado de una calle que llegue “algo” que las salve y les ayude a cambiar el destino.