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“Hogares de Belén”, familias del corazón

La llegada de un hijo, para la mayoría de los padres, es una de las cosas más lindas que les puede ocurrir. Sin embargo hay casos especiales que no podemos juzgar, en los que toman la determinación de dejarlos. Allí entran en acción las familias del corazón, los ‘Hogares de Belén’.

En un nuevo capítulo de “Vagabundo” nos adentramos en la historia de tres mujeres que cambiaron rotundamente sus vidas, a partir de la decisión de convertirse en “Hogares de Belén”. Un servicio que pertenece al movimiento familiar cristiano y que mediante un juez, da en guarda provisoria a niños que han sido abandonados.

Según nos cuentan Arita, Edith y Bibiana, en Jujuy hay muchos niños en situación de abandono, por eso es que ellas y sus familias ofrecen sus hogares para brindarles todo lo necesario hasta que encuentren adoptantes.

Arita contó, “Nosotros tenemos que cumplir requisitos para poder pertenecer a Hogares de Belén. Primero, ser una familia con hijos  y segundo, no quedarnos con el bebé. Muchos piensan que siendo Hogar de Belén están más cerca de la adopción, pero es al revés, es cuanto más lejos estás”.

Muchos niños llegan recién nacidos, con lo cual se genera un lazo aún más estrecho. Ellas cuidan al bebé como si fuera propio y lo ven crecer en una etapa fundamental para su desarrollo. A veces están dos meses, seis meses, a veces años, hasta que se van.

Bibiana nos dijo, “les damos amor, contención, los hacemos partícipes de nuestra propia familia, pero los tiempos no los determinamos nosotros. Los niños para un juzgado son legajos, el juez determina hasta cuando se quedan”.

“Nos llaman dos o tres días antes y nos dicen el bebé se va tal día, hay que presentarse con el bebé y ahí se conocen la mamá adoptiva con la mamá de tránsito. Es un momento emotivo porque uno ve el llanto de la mamá que recibe el bebé  y nos da a entender que no tenemos que ser egoístas”, agregó Edith.

Otro de los requisitos que les solicitan es que no investiguen sobre los orígenes del bebé y que tampoco participen de la etapa posterior a la adopción, razón por la que a veces pierden el contacto con quienes fueron sus niños, a menos que los nuevos padres consideren tener algún tipo de relación cercana.

“A veces tenemos la oportunidad de verlos grandes, ya son hombres, mujeres y los ves que están bien y ese es el regalo que Dios te hace”.

Las tres tienen una posición firme con respecto al aborto y es que están totalmente en contra de este acto. Eso mismo es lo que les trasmiten a sus hijos biológicos que crecen viendo la generosidad de sus madres y su profundo amor a la vida.

Arita expresó que “El poder ayudar a un niño que es totalmente indefenso es una bendición de Dios. Y poder decirle a la gente que no aborte, porque hay quienes pueden ayudarlos, también es un mensaje. Ayudarlos es como decir, uno menos que está en la calle”.

“Hay muchas maneras de llegar a la vida, por la panza de la mamá o porque Dios te designa a los padres y nosotros somos el puentecito, desde que llega el bebé hasta que se va”, agregó.

Para ellas la misión está cumplida cuando el niño encuentra una nueva familia. De esta forma dan lugar a otro niño que también está en necesidad de recibir cuidados, de recibir amor, porque lamentablemente el abandono es una situación que no se termina.

Para ver el capítulo completo de vagabundo, click en este link.

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