70 niños con enfermedad terminal claman por una ley que los ayude
La fundación lleva el nombre de un niño de 10 años, Fermín Morales. Al morir a causa de la enfermedad, su padre transforma el dolor en amor. Crea la fundación que ayuda a los niños con cáncer y a sus familias en toda la provincia.
Son 70 los niños a los que acompañan. Los índices que maneja la Secretaria de la fundación, Ivonne Rivera, muestran que la leucemia es una de las enfermedades que más ataca a los pequeños.
La necesidad es constante y siempre piden a la comunidad: alcohol en gel, barbijo y agua saborizada. Si querés colaborar comunícate al 3884717299.
La Ley
La principal preocupación que aqueja a los miembros de la fundación es el tratamiento. La enfermedad es solo el inició de un sinfín de desencadenantes económicos y emocionales para la familia del niño.
Desde la Fundación buscan una Ley necesaria. “Con la creación del Instituto Provincial del Cáncer en Febrero del 2018, nos esperanzamos de que se podría crear una Ley que contemple todos. Pero lamentablemente hasta donde sabemos está cajoneado el tema. No le dan la importancia que corresponde. Tenemos que resolver el problema de fondo”, sentenció la secretaria.
Específicamente reclaman un estado que les garantice mejor calidad de vida a los pacientes y familiares: Medicamentos, cuidados especiales a los internados, cuidados paliativos, reintegración a la vida social. Cobertura del transporte para los traslados al hospital fundamental para la continuidad del tratamiento.
También un lugar seguro y comida para los niños y padres que deben viajar a Buenos Aires por control o internación.
Desde la fundación hacen hincapié en la necesidad de que el estado aseguré el conocimiento y la concientización del cáncer en las escuelas.
Pronto, de no conseguir que se comience a tratar el proyecto; saldrán a juntar firmas a la calle.
Mamás que luchan:
Graciela, mamá de Lucas y Gabriela, mamá de Zacarías no se rinden y dan testimonio de la enfermedad de sus hijos.
“Viví dos años en el hospital”, cuenta Gabriela mientras que Graciela recuerda el día que le diagnosticaron la enfermedad “el era sano, cuando me dieron el diagnóstico pensé: se equivocaron. No entendía porque nos tocó a nosotros”, cuentan.
Ambas reconocen lo duro que fue el momento en el que sus vidas cambiaron para siempre; pero del piso, se levantaron para luchar.
La fe es lo último que se pierde. “Nos faltan muchas cosas. La sociedad no está lista para los niños con cáncer”, sentenció Gabriela.