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Toreo de la Vincha, una hazaña para valientes

Miles de jujeños y turistas se acercaron hasta Casabindo para vivir las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción y el tradicional Toreo de la Vincha, un acontecimiento único en el país.

El pueblo de Casabindo reeditó este 15 de agosto, su fiesta más popular que se realiza en honor a la Virgen de la Asunción: el Toreo de la Vincha.

Como cada año, el escenario fue la Plaza Pedro Quipildor y la hora señalada las 14.00. Miles de turistas y jujeños se apostaron en las tribunas y paredes que rodean la plaza para ser testigos de la hazaña de los toreros promesantes.

Según dice la tradición los valientes se enfrentan a los toros para sacarle la vincha con monedas de plata que tiene entre sus astas y tras lograr este objetivo le ofrecen la vincha a la Virgen de la Asunción como signo de agradecimiento.

Esta costumbre que es herencia de la colonización española se diferencia de las corridas de España por no lastimar al animal y constituye la única fiesta taurina que hay en Latinoamérica.

En diálogo con Jujuy al momento, Eusebio Ciares, quien es presidente de la Comisión Protemplo de la Iglesia de Casabindo , contó:  “Nosotros preparamos durante un año esta fiesta, lo hacemos con mucho cariño y mucho amor, mucho sentimiento  a nuestra querida madre, la Virgen de la Asunción”.

Indicó que todos los años el turismo va en aumento, y de ser 200 habitantes pasan a albergar alrededor de 10.000 personas sólo durante ese día.

“Cada año aumenta la cantidad de gente y nos vamos quedando con menos infraestructura. Algunos llegan por el Toreo de la Vincha y otros a ver la Virgen, entonces hay que tratar de contener a todos los que nos vienen visitar, a los peregrinos, a los sikuris, los samilantes y cuarteras”.

Destacó la inauguración de obras por parte del gobierno provincial e indicó que hay tres proyectos más que se pondrán en marcha, uno de ellos consiste en un Museo para el pueblo.

“En Casabindo tenemos un gran acervo cultural, es la fusión de dos grandes culturas como la española y la de nuestra comunidad. No hay otra manifestación así, entonces nosotros somos orgullosos de eso. Queremos mantener estas tradiciones y costumbres que hemos heredado”, concluyó.

Vale destacar que otro emblema del pueblo es su impresionante Iglesia construida en 1772, considerada la catedral de la Puna por su patrimonio arquitectónico y las pinturas de ángeles arcabuceros de la escuela cuzqueña.

Justo en frente de la Iglesia es que Pantaleón de la Cruz, hijo del cacique Quipildor Tabarcachi, se sublevó contra la tiranía y la opresión de los españoles, quienes lo arrojaron a los Toros acusándolo de un delito que debía pagar con la muerte.

Tabarcachi vestido con sus mejores atuendos llevaba una vincha roja con soles de plata, símbolo su estirpe, la cual antes de morir, ofreció a la Virgen pidiéndole que liberara a su pueblo. Así se inició una tradición que sobrevive hasta nuestros días.

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