Exigiendo mejoras salariales, gremios se expresaron en las calles
Este viernes se concretó una nueva “marcha de antorchas” donde distintos sindicatos de la provincia expusieron su malestar por las recientes imposiciones del gobierno. Manifestaron que “plata hay” para otorgar una real recomposición que equipare los sueldos estatales a la canasta básica.
En las negociaciones, el Ejecutivo propuso adelantar el porcentaje que se iba a abonar para los sueldos de abril y de esta manera se aplicaría una suba del 4% en los salarios de marzo.
La nueva oferta, una vez más fue rechazada por el arco sindical que decidió unirse y movilizar para exponer el descontento generalizado que existe.
Nueva “marcha de antorchas”
Integrantes de la Intersindical concretaron una nueva “marcha de antorchas” este viernes, donde el pedido fue claro: dinero hay para otorgar una real recomposición salarial a la administración pública jujeña.
Juan Carlos Córdoba de CEDEMS y Susana Ustarez de APOC, presentes en la manifestación, remarcaron que rechazan categóricamente la última propuesta paritaria por considerarla “inequitativa, injusta y no realista”, ya que no cubre ni siquiera la inflación proyectada por el gobierno nacional.
Sostuvieron que la provincia cuenta con recursos suficientes, citando el aumento del 44% en coparticipación y el posible superávit invertidos en el sistema financiero en lugar de destinarse al pueblo. Además, exigieron transparencia: poner toda la información real y certera sobre los ingresos provinciales en la mesa de negociación.
Por último, señalaron que seguirán las medidas de fuerza progresivas y sostenidas, incluyendo asambleas y paros convocados para el miércoles, ante la falta de respuesta coherente del Ejecutivo.
Por su parte, Sergio Ramírez, integrante de SEOM, comentó que los empleados municipales enfrentan una pobreza total; el sueldo no alcanza para pagar servicios básicos o comprar alimentos esenciales como carne, forzándolos a buscar “changas” para subsistir.
Dijo que se observa un retroceso en la calidad de vida, volviendo a consumir cortes de carne baratos o alimentos típicos de los años 90 debido a la inflación. Añadió que la situación impacta directamente en los hijos, quienes deben usar ropa y útiles escolares viejos de hermanos mayores por no poder comprar lo necesario.

