Gimnasia y Esgrima y una extraña localía

No hay quien recuerde que Gimnasia y Esgrima haya hecho de local en cancha de Talleres de Perico. Por el contrario, los antecedentes entre lobos y periqueños, no son ciertamente los más tranquilos.

Desde hace décadas, la bronca entre los hinchas del  "El Expreso" y Gimnasia de Jujuy, es notable. La historia data de los inicios del comienzo del fútbol en Jujuy, en dónde la pujanza de los periqueños pudo contra el antagonismo de algunos clubes liguistas, que les pusieron oposición para insertarse en la Liga Jujeña.

Pero al margen de don Filomeno Cáceres, alma matter del club, el delegado Oscar Asmuzzi gambeteó la burocracia de los kilómetros que había que recorrer para pertenecer a la Liga Madre. Sensacional fue la astucia y la inteligencia de usar las medidas de las vías del ferrocarril para, con 29 kilómetros y 600 metros, evitar los 40 kilómetros que distanciaban por la ruta vieja, de El Carmen hacia la capital.

Después vendrían los gloriosos momentos de Talleres en la década del 60, hasta llegar a representar a Jujuy en un certamen promovido por el Club Boca Juniors de Buenos Aires, en dónde el elenco jujeño terminó cuarto con jugadores recordados como Baigorria, Ovanesoff, Ordoñez, Tozzini, Colque, Acuña, Pascual, Siarez, Acuña o Aldo Villagra. Corría el año 1964.

Pero Gimnasia y Esgrima también era protagonista en aquellas épocas, por lo que la rivalidad ya estaba marcada entre periqueños y la "turcada". Se hablaba de historias sospechosas en los clásicos; de ciertos arreglos misteriosos, por lo que se generó - al margen del antagonismo - una rivalidad ciertamente exacerbada.

Los periqueños siempre acusaron de ser damnificados deportivamente; de ser perjudicados por los odiados "turcos" de Gimnasia. Lo cierto es que Gimnasia y Esgrima ya había comenzado su carrera exitosa con campeonatos ganados y un largo camino recorrido en los regionales, hasta inscribir su nombre en los campeonatos Nacionales.

El encono ya estaba instalado, desgraciadamente hasta con hechos de violencia entre los hinchas. Por eso el estadio "Dr. Plinio Zabala", se transformó en el "cementerio de los elefantes", y la cancha de Gimnasia en "la boca del lobo". La hostilidad entre los simpatizantes persiste y persistirá en tanto existan el “Lobo jujeño" y el "Expreso azul".

Por estos días, con dirigentes no tan sanguíneos y chauvinistas por su casaca, se promovió un hecho que no tiene precedentes. El 23 de septiembre del 2012, quedará marcado en la historia, ya que el estadio "Plinio Zabala", será el escenario para un enfrentamiento por el torneo Nacional B. Ese certamen que se le negó a Talleres, ya que en 1986 el fútbol se reestructuraba, por lo que las ligas con plaza fija debían clasificar al representativo local. En este caso Talleres y Gimnasia llegaron a las finales (3 a 2 en Perico a favor de Gimnasia y 3 a 0 en Jujuy en favor de Talleres).

La finalísima se realizó en cancha de Zapla un domingo a la mañana, ante un multitudinario marco. El partido terminó 1 a 1, debiendo ir a los penales en dónde el "Loco" Herrera fue figura, en ese equipo dirigido por el brasileño Delem. Así, Gimnasia y Esgrima clasificó al primer Nacional B de la historia. Los hinchas periqueños emprendían la retirada con la tristeza, a ciudad Perico, mientras los hinchas de Gimnasia desataban un carnaval inolvidable.

Por estos motivos y muchos más, Talleres y Gimnasia vivieron enemistados, con cierta paternidad "albiceleste", que perduró por estos tiempos.

Por eso será extraño ver a Gimnasia, por primeras vez en su historia, siendo local en cancha de Talleres ya que recurrentemente fueron siempre (en los viejos nacionales) los estadios de La Tablada o de Altos hornos Zapla, los escenarios para cumplir con los compromisos de aquellos torneos.

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