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Rivarola quiere ser vice y Tecchi se lanza a dividir

Mientras el radicalismo mantiene una subterránea aunque no menos fuerte discusión interna sobre su futuro político, y fundamentalmente quién será el heredero del ex gobernador Gerardo Morales, los socios menores y tributarios aún están sumidos en un mar de dudas.

Puntualmente el Partido Justicialista de Rubén Rivarola, está muy lejos de iniciar el debate sobre qué ofrecerá al electorado en la próxima contienda provincial, en realidad lo único que tiene en claro es que no tienen absolutamente nada que ofertar.

Esta situación no es una causa, sino la consecuencia de tantos años de reverencia y sometimiento gratuito a los mandatos de Morales, en realidad gratuito para el partido, aunque no así para sus jerarcas.

El Partido Justicialista desde la llegada de Rivarola a la presidencia entró en un tobogán que aún no ve el final, perdió elección tras elección y mermando considerablemente el caudal electoral.

A esto le tenemos que sumar el desprestigio de su dirigencia, sobre todo Rivarola, cuya imagen negativa hoy en día ostenta ser la más alta de toda la dirigencia política, inclusive sobrepasa la de Milagro Sala.

Algunos encuestadores lo muestran hoy a Rivarola con el 77,3% de imagen negativa, un número absolutamente irreversible si se pretende encarar una campaña electoral, siempre suponiendo que se quiera hacer una performance decente, aunque este no sería el caso. Tanta sumisión a Morales tiene su costo en términos políticos y hoy el Partido Justicialista los está pagando.

El primer costo es puerta hacia adentro, donde en los últimos tiempos el éxodo de dirigentes peronistas fue la constante. El peronismo se dividió en mil diásporas, cada peronista se convirtió en su propia soberanía y mientras más lejos estaban de la sede partidaria mucho mejor.

Tanta emigración solo le era funcional a Morales y Rivarola, el primero porque lograba diluir una fuerza política opositora y a Rivarola por que lograba cumplir con la encomienda que la habían asignado desde la casa de gobierno.

Nada es eterno y este perverso esquema está llegando a su fin, simplemente porque el siglo XXI no soporta estas lógicas.

Tenían un plan para la eternidad, pero algo podía salir mal y salió mal, fundamentalmente el estrepitoso fracaso del gobierno de Morales y Rivarola.

No hay manera de contener a los sectores más vulnerables, los índices de pobreza se disparan y la indigencia va ganando cada vez más las calles de la provincia.

Como si esto fuera poco, la cantidad de electores que se van incorporando al padrón, llegan a la vida ciudadana con una lógica absolutamente distinta, con expectativas de vida que nada tienen que ver con el mundo que conocíamos, pero por sobre todo son generaciones que rinden culto a la libertad y se niegan a vivir es estos regímenes “fascistoides” y poco ilustrados.

Con este panorama, Rivarola quiere ser vice de cualquier radical y toda la energía está puesta en esta meta.

El problema está en el radicalismo, donde son muchos los que no entienden cómo después de tantas luchas para llegar a la gobernación, terminan con Rivarola como conductor político.

Se va Morales y llegan nuevos aires a la Unión Cívica Radical… insisten tanto en calle San Martín como en la avenida Éxodo.

Rivarola por ahora entiende que al menos tiene la promesa de integrar la fórmula radical, pero la tarea no termina allí, debe avanzar con dividir lo más posible al PJ y al peronismo, y para esta merced siempre aparece un Rodolfo Tecchi dispuesto a colaborar con el mandato.

En la sede del rectorado de la UNJu es harto sabido que el ex rector, aunque aun en ejercicio, está trabajando arduamente para lanzar su candidatura a gobernador de la provincia, por lo menos cuenta con los recursos.

Sale para perder y para dividir, pero acá aparece la segunda intención, desde su círculo más íntimo afirman que el plan es quedar instalado para disputar la diputación nacional.

Si hay PASO, estará en condiciones de por lo menos presentar batalla y si no hay se habrá ganado una vez más en beneplácito de Rivarola para intentar imponerlo como candidato.

De todas maneras los indicios vuelven a mostrar que las nóminas nacionales se decidirán en el Instituto Patria.

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