Mundial 2010, Sudáfrica y Mandela
Tenías que ser tan enorme como inigualable, que hasta adoptaste a los deportes, especialmente al fútbol, como un mensaje de acercamiento entre los humanos, y como compañía en la soledad del encierro.
Mártir, paladín, glorificado, soñador, mensajero de la alegría y de la paz, ¿cómo mas podríamos describirte, en la hora que partiste a la eternidad, dejándonos un legado difícil de sostener : La paz y la humildad.
Tu inmensa figura, dentro de tu endeble cuerpo del final, aún permanece en las retinas del mundo, que te vio luchar, en medio de las sombras de una celda, solo por pedir lo justo, la dignidad del hombre mas allá de su color, hasta que victorioso iluminaste el alma de los que ahora nos sentimos huérfanos.
Solo Ghandi con su bandera de la paz, o aquel que una vez dijo “hoy tuve un sueño” llamado Luther King, servirían de parangón, para poder explicar tus hazañas en la orbe de la tierra.
Tenías que ser tan enorme como inigualable, que hasta adoptaste a los deportes –especialmente al fútbol– como un mensaje de acercamiento entre los humanos, y como compañía en la soledad del encierro, escuchando por una radio las acciones de un partido. Es que “Madiba” solía recordar, que el futbol era la única alegría de los prisioneros. Por eso la pelota también lloró el día que partiste.
Porque un amigo de las bondades de su redondez, lo tuvo como protagonista, cuando resistió 27 años de prisión, superó el “apartheid”, para luego ganarle a Marruecos y a Egipto la pulseada de traer el primer mundial en ese continente. “Me siento como un chico de 15 años” dijo, cuando Sudáfrica se convirtió en eje del mundo futbolístico.
El fútbol tuvo el honor de conocerte, de seducirte con las curvas de una comba, de encender tu corazón como buen hombre de pasiones, mientras la pobreza era un invitado preferencial al júbilo mundial. Esa pelota llamada “jabulani” supo conquistar tu tierra y dejar su mágica estela de recuerdos.
Nelson Mandela –un hombre de paz– ahora descansa entre los inmortales y en la memoria de la historia. Al fin y al cabo, como en aquel año 2010 resonarán las voces de los futbolistas de tu selección cuando te cantaban “Nelson Mandela, no habrá nadie como tú”.
Porque el futbol también llora cuando algún amigo se va, habiendo no solo sido un mito en vida, sino un niño seducido por el lúdico esférico que hace felices a los pueblos.
Por último, pido permiso señor Mandela para recitar su poema que usted mismo escribió y que tituló “invictus”:
“Más allá de la noche que me cubre, negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. En las azarosas garras de las circunstancias, nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino, mi cabeza esta ensangrentada, pero erguida.
Mas allá de este lugar de cólera y lagrimas, donde yace el horror de la sombra, la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma…”.
Descanse en paz inconmensurable Nelson Mandela, abrazo de gol querido amigo del futbol.
Y a ustedes, queridos seguidores del embrujo de la pelota, solamente los quería distraer por un momento para hablarles de un tipo que moralmente fue mejor que Pelé, Diego Armando Maradona o “La pulga” Messi. Es cierto, debo rendirle honor a la selección española que – con una generación y pléyade- ganaron por primera vez un torneo mundial que en verdad merecían.
¿Argentina? Ustedes me preguntan. Bueno…quedó afuera en los cuartos de final de aquel mundial bajo la conducción de Maradona, algo que muchos agoreros presagiaban. Los que estaban a favor y en contra dijeron: “ya sabíamos que esto iba a ocurrir”, o bien apoyaron al “Endiosado” Diego, recibiendo al plantel argentino como un campeón honorífico.
Pero, no quería desperdiciar la oportunidad de hablarles de aquel histórico mundial en Sudáfrica ya que se trató del primer certamen mundialista en el continente Africano.
Ya que además, tuvo como un paladín universal, a Nelson Mandela, un campeón verdaderamente de la historia y de la vida…

