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Argentina clasificada con dudas, y você Brasil, también

Ya se me pasó la bronca… En el barrio decíamos ¡y qué querés! Si los once se colgaron del travesaño. ¿Qué esperás?, con once atrás y nosotros yendo al frente buscando un juego corto, con una pared destruida por esa valla inexpugnable de piernas, que destruyeron las ideas de los argentinos.

Los argentinos en el Mineirão  no tuvimos variantes ni individualidades, como hubiese sido con Diego Armando Maradona; con “el ojo de tigre” que  tenía Maradona en los momentos culmines a la hora de desequilibrar en ese inolvidable Mundial del '86.

Irán se metió atrás y un par de veces casi nos ganan con dos “descolgados” de esos que se desprendieron para alguna contra carga que casi termina en gol.

Los argentinos se sintieron incómodos en medio de tantos obstáculos humanos por vencer. En la segunda etapa fue casi lo mismo, salvo los esporádicos contragolpes de Irán que casi concreta la hazaña.

De tanto resistir  y no marcar, llegó el final de sus apetencias y sueños. Justo cuando el inexpresivo Lionel Messi hizo una jugada de las que ya se les conocen. Enganche con amague hacia el medio para sacar un remate “combado” al ángulo del golero iraní, para desatar el grito contenido de los argentinos y hacer atragantar  a los espectadores brasileños, que tuvieron que meterse en lo más intimo sus antipatía argentina. Sólo el milagro de Messi pudo hacer posible la fiesta de los argentinos y la desazón de iraníes y brasileños.

En la segunda parte del mundial, esto no puede pasar, ya que es al “todo o nada”; si querés ganar, tenés que salir a ganar, por tanto no puede haber especulaciones. El verdadero mundial comienza en la segunda parte, es lo dicho permanentemente, por eso creemos que esto tiene que cambiar.

Punto y aparte porque hay que consignar la victoria de España 3 a 0 sobre Australia, por el honor, nada más. Mientras tanto, Holanda lo puso en su lugar a Chile, que venía con las ínfulas bien en alto…

Argentina cumplió con sus dos victorias, sin luces y sin lucidez. Pero ahora se verá lo mejor, no tengo dudas, siempre fue así; el futbol te abre las puertas. 

Hoy Brasil jugó contra un Camerún fuera del mundial y distendido. El gol de Brasil por intermedio de Neymar, hizo parecer que Brasil se llevaría todo por delante. Sin embargo el juego más relajado y frontal le permitió a los africanos empatar por intermedio de Matib, que a nadie sorprendía a esa altura, ya que Camerún  no se sentía "partenaire" del conjunto anfitrión.

Sin embargo la alegría duraría muy pocos minutos, ya que otra vez Neymar apareció en jugada personal para poner a Brasil en ventaja  2 a 1, en una maniobra personal, para calmar a su público ansioso que ya ve a Brasil Campeón del mundo. ¿Viste como son los brasileños, no?

Al final terminaron 2 a 1, como para ver qué pasaba en el segundo tiempo. Sin embargo a los cinco minutos del segundo tiempo, Fred pudo el 3 a 1 de cabeza, como para terminar prácticamente con el trámite.

Brasil ya no tuvo oposición y se descontracturaba futbolísticamente hasta sentirse dueño absoluto del trámite, ingresando por la puerta grande hacia octavos de final.

A todo eso esto México goleaba a Croacia 2 a 0, por lo que si marcaba un gol más, México dejaba a Brasil en segundo lugar. Entonces se escuchó: ¡¡¡gooooool de México, “Chicharito Hernández!!! Brasil se iría con ese resultado a jugar con Holanda… ¡Increíble!

El miedo de los brasileños era tremendo, hasta que llegó el cuarto gol de Brasil de Fernandhino, quien salvó a su equipo de jugar con los holandeses y hacerlo con Chile. 

Ahora los “escalones” del mundial cambiaban notoriamente; Brasil allanaba su camino, mientras que el resto debía seguir “remando”. Este mundial es así, con las apariciones de resultados impensados, y con un destino que nadie puede saber.

Brasil es un carnaval por el momento, hasta que alguien le imponga un ritmo diferente al de su país. El más despierto y vivo será el mejor y cuando alguna música suene en el epílogo de este certamen, será el heredero de un nuevo “Maracanazo”, o el deseo de un Brasil que no sabe qué hacer para conformar a un gran país convulsionado.

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