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Carlos Alberto “el indio” Solari y “los redonditos” de las canchas

El fútbol te canta y te aplaude por una año más de vida, como en los cantos más estentóreos y las banderas más coloridas que muestran su devoción por la figura de otro “capo” del rock nacional.

Porque el “Indio” Solari en un día como hoy, nacía en el año 1949 en la provincia de Entre Ríos, para luego radicarse en la ciudad de La Plata, en donde pasó su infancia y adolescencia, para luego promover juntos a sus compañeros un movimiento “rockero” singular.

Muchos, lo consideraron como los “Rolling Stones” de la Argentina, mientras -como si fueran un equipo humilde fútbol- se echaron a andar jugando de primera por las canchas llenas de recitales que supieron desbordar.

Pero antes, como si fueran atorrantes, pasionales y vagabundos como en las raíces de los hinchas del fútbol, comenzaron a tocar en los bares y “pubs” del “under” de la ciudad de las diagonales.

Así, nacieron “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”, una banda que daría mucho que hablar. ¡Imagínese! en aquel momento, era como dar la formación de un cuadro inicial en su historia excepcional en algún reducto: “el indio” Solari junto a “Skay” a la vanguardia del grupo, el guitarrista Gabriel Jovilet, el bajista Néstor Madrid , Guillermo Migoya en batería y Ricky en el violín. Más tarde se incorporaría “Tito” Fargo, tomando la segunda guitarra, mientras la popularidad de su estilo y canciones, se transmitían de “boca en boca”, sin la necesidad de las promociones de los estudios discográficos, del periodismo o de cualquier tendencia de aquellos tiempos.

La campaña de aquel “cuadro” que hacía furor en nuestro rock, ascendió en el año 1984, con su primera entrega grabada que llevó el título de ¡Gulp! El estilo ofensivo y contundente, aparecía junto a las letras enigmáticas que marcaron la impronta de Solari, junto a los acordes de la guitarra del gran “Skay”.

Definitivamente “Los redonditos de ricota” ya eran pasión en cada una de sus presentaciones, como lo definiera Pablo Sbaraglia cuando dijo: es un grupo de rock que está jugando al fútbol.

Un par de años después, se incorporarían en el 86 Walter Sidotti en batería, “semilla” Bucciareli en bajo, Sergio Dawi en saxo y piano. Para entonces “Los Redonditos” le dedicarían un tema denominado “Vamos las bandas”, en homenaje al público que “reventaba” las discotecas y los “Pubs”, ya vendrían “Vaca Cubana”, “Bang, Bang ¡estás liquidado!”,  cuando transcurría 1989.

En 1991 ya estaba en la consideración de sus fanáticos su quinto disco “La mosca y la sopa” con sus “hits” “Mi perro dinamita” y “Un poco de amor francés” y en el 96 “Luzbelito” con aquel tema “Mariposa Pontiac”.

Pero si paramos un ratito la música, el fútbol vuelve a aparecer fanáticamente en sus reflexiones. “Yo soy hincha de Boca, y cuando juega mi equipo, así sea el cumpleaños de alguien, se para todo; también puedo ver un Arsenal - Lanús o a ‘las gallinas’, aunque si van ganando apago la televisión. Me gusta Riquelme, Tévez y miro el fútbol de Europa, soy un gran consumidor del fútbol, no sé si es porque estoy ‘al vicio’”.

Como todo simpatizante de Boca que presenció el “pobre” desempeño durante el año 2013, el “Indio” Solari, manifestó: “Con lo floja defensa que tenemos, cuando atacan los rivales hago los cuernitos”.

Cuando se le preguntó al célebre líder de “Patricio Rey, y sus redonditos de ricota”, si era de arengar a su grupo antes de salir a tocar en un recital, “el indio” contestó: “No, los músicos ya son gente grande. Menos haría lo que hacía Carlos Timoteo Griguol  con eso de pegarle en el pecho a sus jugadores”. 

En consecuencia sería interesante tomar nuevamente los conceptos de Pablo Sbaraglia diciendo: “Separar el arte de la persona  resulta  muy complicado, esto es así a favor y en contra. El ‘indio’ es riquelmista a muerte, fundamentalista,  es una banda futbolera. ‘Yo soy de Boca y del Diego’. Cuando se hacen las comparaciones entre  Maradona y Messi (quién es un fenómeno), la personalidad es lo que marca la diferencia”.

Sin dudas el fútbol como otras pasiones, es un sentimiento inexplicable …Es como salir a la cancha y sentir que “La bombonera” tiembla, lo mismo que los estadios cuando “el Indio Solari” y “Los Redonditos de Ricota” llenaron los escenarios con su música , mientras la ovación y las bengalas en las tribunas hacían latir más fuerte los corazones . Como en este día, en el que un fenómeno del Rock nacía, como extraído de un potrero o de un “pub”, para luego levantar multitudes.

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