La policía solo va a al lugar cuando los vecinos llaman…si es que van. Es común que tarden más de una hora en responder a un llamado, o que no lo hagan en absoluto.
Y si algún vecino se atreve a pedir a los “fiesteros” que bajen el volumen para poder dormir, o que se vayan a sus casas, es agredido a botellazos.
El alcohol es la sustancia más presente, pero de acuerdo a los residentes de esa zona de Capital, no es la única en estas “fiestas”. Como tampoco está ausente el sexo en automóviles o las peleas entre hombres y mujeres.
Vecinos cansados
“Usan nuestro barrio de baño, vienen con parlantes y nadie puede dormir. Llegan en motos que suenan como petardos, 50 o 100 personas en pareja. Las mujeres también están borrachas y hacen las necesidades en un baldío”.
“Estamos cansados de soportar ruidos molestos, no sabemos qué hacer. Llamamos a la policía, vienen un rato, los corren y se esconden. Cuando se va la policía vuelven y no se puede dormir ni vivir”.
“Todos se alcoholizan; ¿Dónde están el control policial y el de alcoholemia?”
“Vienen por la colectora y hasta donde termina el asfalto ocupan toda la vereda con autos y motocicletas. No dejan pasar a los vecinos en vehículo ni caminando, y cuando les decís algo te arrojan botellas. Pelean entre ellos, la policía a veces viene rápido a veces no viene. Y cuando lo hace solo despejan el lugar; todos corren, huyen y cuando se va la policía regresan. Pero no están en condiciones de irse conduciendo, no se aplica la tolerancia cero, solo la de los vecinos”.
“Nunca se pude descansar un fin de semana; uno tiene que trabajar y estos imberbes inconscientes vienen a molestar, se pelean todos los fines de semana, están borrachos y manejan”.
“La policía no responde cuando llamamos, tardan una hora u hora y media para venir cuando llaman varios vecinos. Preguntamos por el comisario a cargo y no nos dicen su nombre. La Seccional 31 de Coronel Arias no hace nada, se lavan las manos, nadie se hace cargo”.