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Nuevas familias: Que nadie se quede afuera

Hogares ensamblados, nuevos vínculos y un horizonte: que todos se sientan bien.

Las familias ensambladas son familias que se forman a partir de una pareja de divorciados o viudos con hijos de sus matrimonios anteriores que deciden apostar nuevamente a la vida familiar. En muchos casos la nueva apuesta sale bien y se logra una convivencia donde se suman afectos y los integrantes de la nueva pareja aportan a la educación de los hijos del otro, ya que son nuevos modelos de identificación que contribuyen a la educación y al bienestar de todos.

Pero hay casos en que aparecen inconvenientes en los vínculos que se van formando. Los problemas son diversos, depende de las características de cada uno, no sólo de personalidad sino también los padecimientos neuróticos que sufren. Cada integrante de la pareja carga con su historia anterior de relaciones fallidas o finalizadas abruptamente con el duelo correspondiente. A veces ese duelo se tramita normalmente, a veces pesa la historia de su anterior pareja.

A veces se complica construir lazos con los hijos del otro, se sienten diferencias que en vez de complementar distancian e influyen directamente en la relación.

Aparecen celos en cualquier dirección, entre la pareja respecto de los hijos, de los hijos con la nueva pareja, o entre los hijos de ambos.

Reclamos respecto del ex o la ex con toda una historia muchas veces controvertida además del fallecido o la fallecida con los cuales es imposible de confrontar. Una madeja difícil de desenredar.

En estas cuestiones conflictivas hay un tema preponderante que es el sentimiento de exclusión; cuando aparece desencadena infinidad de dificultades en los vínculos establecidos o por constituirse. Lidiar con él es muy difícil, se ponen en juego variables que en vez de sumar, restan a la nueva construcción familiar. Se requiere de una apertura y renuncia que no todos pueden lograr sin ayuda.

Entonces, hay variadas situaciones entrecruzadas, donde cada integrante del grupo familiar aporta lo mejor y también lo peor de cada uno, por lo cual es necesario un diagnóstico de cada familia, ubicar dónde se encuentra el conflicto, quién lo origina, generalmente en forma inconsciente, para poder operar en consecuencia.

Haciendo una consulta a tiempo se puede desentrañar dónde reside el problema, ya que en la mayoría de los casos es posible encontrar un nuevo orden que permita una reorganización de la familia resolviendo el motivo que interfiere en la convivencia. 
 
Las familias ensambladas son familias que se forman a partir de una pareja de divorciados o viudos con hijos de sus matrimonios anteriores que deciden apostar nuevamente a la vida familiar. En muchos casos la nueva apuesta sale bien y se logra una convivencia donde se suman afectos y los integrantes de la nueva pareja aportan a la educación de los hijos del otro, ya que son nuevos modelos de identificación que contribuyen a la educación y al bienestar de todos.

Pero hay casos en que aparecen inconvenientes en los vínculos que se van formando. Los problemas son diversos, depende de las características de cada uno, no sólo de personalidad sino también los padecimientos neuróticos que sufren. Cada integrante de la pareja carga con su historia anterior de relaciones fallidas o finalizadas abruptamente con el duelo correspondiente. A veces ese duelo se tramita normalmente, a veces pesa la historia de su anterior pareja.

A veces se complica construir lazos con los hijos del otro, se sienten diferencias que en vez de complementar distancian e influyen directamente en la relación.

Aparecen celos en cualquier dirección, entre la pareja respecto de los hijos, de los hijos con la nueva pareja, o entre los hijos de ambos.

Reclamos respecto del ex o la ex con toda una historia muchas veces controvertida además del fallecido o la fallecida con los cuales es imposible de confrontar. Una madeja difícil de desenredar.

En estas cuestiones conflictivas hay un tema preponderante que es el sentimiento de exclusión; cuando aparece desencadena infinidad de dificultades en los vínculos establecidos o por constituirse. Lidiar con él es muy difícil, se ponen en juego variables que en vez de sumar, restan a la nueva construcción familiar. Se requiere de una apertura y renuncia que no todos pueden lograr sin ayuda.

Entonces, hay variadas situaciones entrecruzadas, donde cada integrante del grupo familiar aporta lo mejor y también lo peor de cada uno, por lo cual es necesario un diagnóstico de cada familia, ubicar dónde se encuentra el conflicto, quién lo origina, generalmente en forma inconsciente, para poder operar en consecuencia.

Haciendo una consulta a tiempo se puede desentrañar dónde reside el problema, ya que en la mayoría de los casos es posible encontrar un nuevo orden que permita una reorganización de la familia resolviendo el motivo que interfiere en la convivencia. 
 


Fuente: Psicoanalista. Ciudad de Buenos Aires, [email protected]

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