Nicolás Ávila tiene 27 años y se enteró de la convocatoria por redes sociales. “Me pareció interesante la idea de prestar mi cuerpo para la ciencia”, contó a Saludarte.
Cuando se decidió, envió la solicitud y se convirtió en voluntario del Hospital Ramos Mejía de Buenos Aires donde pasó por una serie de entrevistas virtuales y personales con médicos; además de análisis de sangre.
El estudio tiene un total de cuatro aplicaciones, no tiene efectos secundarios más que los de cualquier vacuna y los resultados se conocerán recién en 2023.
“Participar me entusiasmó. Me parece importante la cuestión social y el estigma del virus. También me parece fundamental que se avance en el tema”
El joven recibió la primera dosis el 10 de junio, se aplicará la segunda el 2 de septiembre, la tercera en diciembre del 2021 y la última el 10 de junio del 2022.
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El ensayo cuenta con una parte de voluntarios que reciben placebo y se realiza mediante el método de doble ciego, es decir, el personal médico involucrado y el voluntario no tienen posibilidad de saber si lo que se aplica es una vacuna o un placebo hasta que termine el estudio.
“La vacuna no tenía nombre, tenía un código encriptado. El momento fue lindo y emocionante”
A Nicolás, aún le queda un largo camino y un extenso seguimiento de los médicos que lo guiaron hasta este momento.
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Finalmente el joven instó a la sociedad a que se anime a formar parte de este tipo de ensayos. “Es la única forma que tiene la ciencia de avanzar, es una cuestión colectiva”, sentenció Ávila.