Estudiantes de Humanidades sostienen la lucha contra la reforma y la violencia estatal
- La Asamblea de Estudiantes Autoconvocados de la facultad de Humanidades continúa en pie de lucha.
- Entre charlas debate sobre la reforma constitucional y ollas populares manifiestan su apoyo a los manifestantes.
- El repudio a la nueva Constitución ha unificado criterios, habilitando la charla política entre sectores que parecían antagónicos.
Aunque parece haber transcurrido una eternidad, desde los violentos episodios del 20/06 solo pasaron quince días, donde la tensión ha disminuido en las calles, indirectamente proporcional al repudio cada vez más generalizado hacia una versión de la Carta Magna que excluyó a buena parte de la opinión pública que todavía permanece a la vera de las rutas y caminos.
Viendo que el debate no llegaba a la academia, alumnos de la Facultad de Humanidades interpretaron que sería un error mantenerse ajenos, la coyuntura exigía compromiso tanto dentro como fuera de las aulas. Bajo esa premisa fue creada la Asamblea de Estudiantes Autoconvocados, que reúne pensamientos con distinta raíz ideológica para enriquecer un debate público que nunca se dio en la Convención Constituyente exprés.
“La situación que nos congrega no es grata, pero ha sido esperanzador que estudiantes de distinto color político coincidan en este espacio, para expresarse contra una reforma inconstitucional y que viola derechos humanos”, explicó Luis Serrano, quien cursa Trabajo Social, en su visita a Sobremesa (Canal 2).
La primera actividad formal surge ante el primer episodio de represión estatal en Purmamarca, como una contra reacción a la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad sobre los integrantes de comunidades originarias. Viendo que requerían ropa, mercadería y medicamentos, una comitiva integrada por la comunidad educativa se constituyó, viajando el mismo día de los enfrentamientos sobre Ruta Nacional 9.
“Referentes de comunidades habían visitado días antes la facultad, sabíamos de la protesta y quisimos apoyarlos… Además de los artículos, pedían que nos quedemos, comprendamos lo ocurrido y nos involucremos. Es mucho más que el lugar que visitamos en febrero, es una defensa de nuestra cultura”, amplió Mailén Jijena quien estudia ciencias de la educación.
Su intromisión fue mal vista por el gobierno jujeño, a la estrategia de demonización le siguieron represalias mucho más cruentas, tratando de desactivar “lugares estratégicos de pensamiento y crítica”, según describe Serrano.
A pesar de los trágicos episodios desarrollados el Día de la Bandera, el miedo no se apoderó del alumnado, ni siquiera las detenciones ilegítimas, los patrulleros paseándose frente a los domicilios particulares o las llamadas amenazantes. Por el contrario conforme avanzaban los días, más integrantes se sumaban a los encuentros y la organización se perfeccionaba.
“Pudimos sentarnos a hablar de política, algo perdido por años debido a los intereses de los gobiernos”, explica Jijena con orgullo sobre sus compañeros, al tiempo que describe la importancia de las ollas populares para abastecer a los manifestantes que llegaban desde distintas partes de la provincia para hacerse oír. Humanidades terminó por volverse un refugio para la resistencia, porque como es sabido, no queda otra opción que bajar a la capital hacer oír los reclamos.
“Es cierto que reina el miedo en Jujuy, pero lucha de las comunidades y los docentes sigue en pie, nos inspira. En cada olla popular que se hace, esta la marca del pueblo jujeño, nuestros ancestros resistieron y nosotros haremos lo mismo por los compas de la asamblea”, afirma la estudiante universitaria interpretando que el conflicto está lejos de terminar.