El gobierno se resistió a otorgar aumentos en el salario básico de junio, limitándose a un bono de $50.000 que es mirado de reojo por los sindicalistas. A pesar de la desaceleración inflacionaria, el poder de compra anual seguiría retraído al menos 10 puntos al término del vigente mes, sin contar el desfase generado durante los ocho años previos.