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La estafaron en dos provincias y hace tres meses que no puede volver a su casa

Paula Van de Walle viajó desde Tandil a Catamarca para comprar un micro y convertirlo en un motorhome.

  • Tras una serie de engaños, se trasladó a Córdoba para encontrar otro vehículo y volvieron a estafarla.
  • “Me siento vulnerable, sola, no sé para dónde ir”, dijo a TN.

Paula Van de Walle no recuerda la última vez que se despertó sin sentir angustia. Cada mañana abre los ojos pensando cuándo va a volver a su casa y cómo va a ser el reencuentro con sus hijos, a quienes dejó en la localidad bonaerense de Tandil para comprar un micro en la provincia de Catamarca.

La travesía comenzó el 4 de septiembre de 2023, fecha en la que Paula arribó a la ciudad de Andalgalá luego de manejar cerca de 18 horas a bordo de su Ford Fiesta Max modelo 2006. Planeaba quedarse unos días allía y concretar la venta de un micro que luego transformaría en un motorhome. Sin embargo, tras ser estafada, se trasladó a Córdoba con la promesa de que allí sí encontraría el vehículo que estaba buscando.

En Catamarca entregó su auto y US$5200 para pagar el motorhome. El dueño puso en marcha el vehículo en una bajada y a los dos kilómetros, en una curva, ambos chocaron contra una casa y volcaron. Paula sufrió un leve traumatismo de cráneo y un corteo en su frente. Sin embargo, a pesar de las secuelas físicas, lo peor comenzó después.

El dueño del motorhome no se hizo cargo del hecho y Vialidad tampoco. Paula tramitó un permiso policial para que, con una custodia especial, la dejaran manejar el vehículo hasta la capital catamarqueña y allí buscar un taller que le reparara los daños.

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En su primer testimonio a TN, la tandilense reveló la trama de engaños y mentiras que sufrió a partir de ese hecho. Debió contratar una abogada, desembolsar $1.040.000 en chapistas y $500.000 en hospedaje y comida.

Un mes y medio después de aquella entrevista, su situación empeoró: pasó de estar varada en Catamarca a que su vida permanezca suspendida en Córdoba, en donde volvió a ser víctima de una nueva estafa.

“Cuando recuperé mi primer motorhome, un chapista lo vio y me dijo que la estructura no servía. Que había que cambiarle todo, incluso el piso que se había picado, el techo, todo. Me aconsejó venderlo y buscar otro. Lo vendí en $2.000.000 y comencé a buscar otro”, contó Paula en un nuevo contacto con este medio.

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Entre las elecciones generales y el balotaje, la mujer intentaba encontrar algún vehículo que le permitiese cumplir su propósito (tener un vehículo para recorrer el país sin necesidad de quedarse en un lugar fijo) y a la vez retornar a su ciudad para reencontrarse con sus hijos.

Paula eligió cambiar por dólares los $2.000.000 hasta encontrar una buena opción que le cerrara por completo, aún si debía invertir más dinero para su mejor funcionamiento. “Mi día a día era desesperante. Estuve cerca de comprar varios vehículos, pero cuando se iba a concretar los dueños se echaban para atrás por el dólar”, explicó.

Decidió irse de Catamarca con un colectivo que la llevó hasta Córdoba. “Encontré una Chrysler Caravan por USD1800. El dueño me dijo que la vendía más barata porque había que hacerle los amortiguadores y cambiarle las cubiertas. Dejé mis valijas en Catamarca y vine a buscarla. La camioneta estaba en Villa Carlos Paz”, contó Paula.

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Y continuó: “La probé y andaba perfecta. No largaba humo ni nada. La llevé a un mecánico, le cambié los amortiguadores, el aceite, filtro de aire y otras cosas más. Cuando partí para Catamarca, a los 30 kilómetros comenzó a salir mucho humo y se paró el vehículo. Llamé al dueño y me dijo que era raro. Me agarró un ataque de nervios y tuvo que venir una ambulancia, porque me quería arrancar la piel. Tuve un ataque de pánico, me volví a sentir estafada por comprar un auto que en realidad estaba fundido”.

Paula se contactó nuevamente con el dueño para pedirle que la ayudara a pagar los $45.000 de la grúa que la devolvería a ella y la camioneta. “Me transfirió $15.000, me dijo que era lo único que podía darme y desapareció. Me bloqueó de todos lados y no supe más de él”, precisó.

A tres meses de haber salido de su casa en Tandil, a Paula le quedan $100.000 para gastar en hospedaje y comidas, pero no puede regresar sin solucionar lo de su vehículo.

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“El 26 de noviembre fue mi cumpleaños. La pasé sola con mi perro, porque logré que lo trajeran junto a las valijas. Estoy desesperada porque debo mucha plata del arreglo de la camioneta. Alrededor de $285.000 en repuestos, sumados a los $380.000 de mano de obra y otros $300.000 de repuestos que me faltan”, explicó Paula.

“Siento que desilusioné a mis hijos. Que creían que tenían una mamá fuerte y no logré nada de lo que vine a buscar. Mi papá está muy mal de salud en Tandil. Y quiere que yo llegue para poder despedirse de ellos. Estoy a la deriva en Córdoba. No puedo vender la camioneta porque debo plata ni tampoco dormir en ella porque está en un taller. Me siento vulnerable, sola, no sé para dónde ir”, completó.

Contacto para ayudar a Paula Van de Walle: 2494 48-8467

FUENTE: TN

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