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La reforma fiscal de Trump, a un paso de su sanción

Los republicanos del Congreso de Estados Unidos celebraron esta madrugada tras dejar la mayor reforma fiscal en tres décadas al borde de su sanción definitiva, una ley profundamente impopular que da al presidente Donald Trump su primer gran éxito legislativo tras varios fracasos.

Después de largos meses de negociaciones y tras semanas de las votaciones originales de las dos cámaras del Congreso, el Senado aprobó el proyecto horas después de la medianoche con 51 votos a favor, todos de los republicanos, y 48 en contra, todos de los demócratas.

Manifestantes interrumpieron la sesión desde los palcos al grito de "¡Maten la ley, no a nosotros!", y el vicepresidente Mike Pence tuvo que llamar varias veces al orden antes de la votación final, que desató festejos de los republicanos, entre los que estaba también el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, informó la cadena CNN.

La ley ya había sido aprobada ayer en la Cámara de representantes por 227 votos contra 203, pero esa sesión quedó invalidada por cuestiones técnicas, y la Cámara baja tenía previsto volver a votarla hoy y enviarla rápidamente al Despacho Oval para ser promulgada por Trump, lo que dará ocasión para un nuevo, tercer festejo.

La norma afectará a todos los contribuyentes, con grandes recortes para las empresas y los más ricos, reducciones más modestas a la clase media y medidas negativas para los sectores más bajos. Los republicanos han insistido en que los estadounidenses apreciarán la ley cuando vean sus efectos positivos sobre su ingreso, el año próximo.

Se trata de la mayor bajada impositiva desde la que promovió en 1986 el ex presidente republicano Ronald Reagan.

"Hoy es un gran día, no solo para la Casa Blanca, no solo para el Congreso, sino también para Estados Unidos", aseguró ayer en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, calificó el día de "histórico", y afirmó que los republicanos están cumpliendo con su compromiso de "devolver a los estadounidenses su dinero", ya que a su juicio, el actual código fiscal "castiga el trabajo duro".

En un tuit posterior, el propio Trump felicitó a los líderes republicanos: "¡Felicidades a Paul Ryan, Kevin McCarthy, Kevin Brady, Steve Scalise, Cathy McMorris Rodgers y a todos los maravillosos republicanos de la Cámara que votaron a favor de recortar vuestros impuestos!".

En este clima eufórico y cuando el debate ya había empezado en el Senado, los demócratas hallaron fallos técnicos en el texto aprobado por la Cámara de Representantes que torcieron los planes de los republicanos y que fuerzan un nuevo voto esta mañana.

Si la votación sigue, ahora sí, de acuerdo con lo previsto, el presidente podría ratificar hoy mismo el proyecto y lograr así su primer éxito legislativo desde que llegó a la Casa Blanca hace casi un año.

El texto fundamentalmente está dirigido a recortar impuestos a las grandes rentas y las empresas, reduciendo de forma significativa los aportes al fisco para las compañías de un 35 % a un 21 %.

Además, según el cálculo de la Oficina independiente de Presupuesto del Congreso (CBO), la reforma que impulsan los republicanos sumará 1,45 billones al déficit nacional de Estados Unidos.

El proyecto no deroga el impuesto al patrimonio o el impuesto mínimo alternativo para individuos, ambos objetivos a largo plazo para los republicanos, pero sí aumenta las cantidades de la exención.

Entre los aspectos más controvertidos, más allá de la reducción impositiva a las rentas más altas, la legislación deroga también la obligación de tener un seguro médico de la reforma salud del ex presidente Barack Obama, antecesor de Trump, a partir de 2019, y permite por primera vez las prospecciones de gas y petróleo en el Ártico.

Los demócratas han criticado duramente la medida y uno de sus líderes en el Congreso, Joseph Crowley, afirmó que, con la primera votación en la cámara baja, "los republicanos han abandonado toda pretensión de luchar por la clase media".

"El plan de impuestos del Partido Republicano es una farsa que agregará billones a nuestro déficit y dejará atrás a la gente que el Partido Republicano dice que ayuda: los estadounidenses promedio", dijo Crowley, citado por la agencia de noticias EFE.

"Los intereses corporativos especiales -agregó- y los estadounidenses ricos, incluida la familia Trump, serán quienes vean disminuir sus impuestos".

La presumible aprobación de la reforma fiscal de aquí unas horas supondrá el primer éxito legislativo de Trump, que lleva meses presionando a los congresistas republicanos tras varios sonados fracasos, como la derogación fallida de la reforma de salud de Obama, conocida como Obamacare.

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