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La Selección Argentina, una avalancha y más de 300 muertos: a 58 años de la peor tragedia

Ocurrió en el Estadio Nacional de Lima el 24 de mayo de 1964. Un gol anulado a Perú ante la "Albiceleste" desató la ira de buena parte de la multitud que había asistido al lugar.

  • El 24 de mayo de 1964, el fútbol se transformó en espanto frente a la peor catástrofe ocurrida en la historia dentro de una cancha.
  • Hubo 312 muertos y 800 heridos.
  • Diagnóstico del horror: la mayoría de las víctimas murieron por asfixia y por traumatismos provocados por la misma gente que huía del estadio.

1964 Tragedia en el nacional

En el Estadio Nacional de Lima jugaban los seleccionados de Perú y la Argentina cuando a raíz de varios incidentes en las tribunas la policía reprimió con gases y balas de goma y el público, envuelto en pánico, reaccionó con corridas, avalanchas y golpes. Hubo 312 muertos y 800 heridos.

El origen de la tragedia

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Perú y la Argentina se enfrentaban en el preolímpico para los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Había más de 47 mil espectadores en el Estadio Nacional de Lima donde el seleccionado “Albiceleste” comenzó ganando con gol de Néstor Manfredi. Esa anotación tensó el clima porque el local necesitaba empatar para superar a Brasil y clasificarse, mientras que la visita ya había logrado su plaza. A seis minutos del final, llegó el 1 a 1, pero el árbitro anuló la anotación por una supuesta plancha que no existió.

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Allí se desató una exaltación incontrolable de algunos espectadores que invadieron la cancha tras la anulación del tanto, lo que dio lugar a violentas protestas de la multitud. El primer hincha en entrar al campo de juego fue un hombre que pasó a la historia como “el negro bomba”.

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No obstantes los esfuerzos realizados por la policía para restablecer la calma continuaban las protestas airadas contra el árbitro uruguayo, por lo que la policía comenzó a usar gases lacrimógenos en un intento infortunadamente inútil de evitar mayores desmanes.

Al suspenderse el partido aparecieron hogueras incendiando parte de las tribunas y el tumulto ya no tuvo límites: murieron más de 300 personas y casi mil resultaron heridas. Muchas de las mismas perecieron en su intento de escapar de las diferentes avalanchas, pero se encontraron con los accesos del Estadio cerrados, lo que produjo la muerte de numerosas personas por sofocación y aplastamiento.

Algunas personas comenzaron a destrozar y a incendiar las oficinas del estadio, desastre que continuó en las calles, donde enfervorizados hinchas trataron de volcar autos que se encontraban estacionados en las inmediaciones.

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Una semana de duelo nacional

El entonces presidente de Perú, Fernando Belaúnde Terry, decretó siete días de duelo nacional, sin suspensión de labores, cancelándose todos los actos oficiales públicos y colocándose a media asta las banderas en todas las dependencias del Estado.

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En su comunicado, el máximo funcionario expresó: “Que, con motivo de una actuación deportiva internacional, han ocurrido lamentables sucesos debido a la confusión reinante y a los tumultos producidos, teniendo que lamentarse un doloroso saldo de víctimas que enluta a muchas familias y ha causado la más honda consternación en el Gobierno y el pueblo peruano”.

Diagnóstico del horror

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De acuerdo a los informes de los centros hospitalarios y asistenciales, se estimó que la mayoría de las víctimas murieron por asfixia y por traumatismos provocados por la misma gente que huía del estadio Nacional.

A medida que se llevaba a cabo la identificación de los cadáveres, los cuerpos se iban depositando en los pasillos, jardines y otros espacios de los hospitales.

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Luego de que un cadáver era identificado por las autoridades, se le colocaba el nombre con una etiqueta en el brazo mientras que muchas personas, en su mayoría familiares de las víctimas, tomaban por asalto los hospitales, centros asistenciales llegando incluso varias de ellas a llevarse cuerpos que identificaban como de su círculo por su propia cuenta.

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FUENTE: TN

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