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Adolfo Rodríguez Saa: “Siempre nos pusimos frente a las crisis”

El exgobernador de San Luis y actual senador nacional Adolfo Rodríguez Saa, conversó en Apuntes de la Mañana, por Radio 2, contando sus experiencias como gobernador de la provincia de San Luis y cómo hizo para enfrentar los desafíos que se le presentaron apenas vuelta la democracia al país.

Claro y locuaz como siempre, no dudó en afirmar que lo primero a la hora de encarar una gestión es tener siempre un plan estratégico.

Para ello, antes que nada es necesario “poner orden”, del mismo modo en que se hace en una familia. Cuando se le preguntó por sus gestiones al frente del gobierno de su provincia en los años 80, dijo que lo primero fue establecer un plan de acción, atendiendo a las urgencias del momento.

“El primer paso de este plan fue ordenar el Estado. Establecimos que en gastos corrientes sólo se puede gastar hasta el cincuenta por ciento en cosas como sueldos, viáticos, luz, teléfonos, viajes, publicidad, etcétera. El otro cincuenta por ciento se debe invertir en obras de infraestructura económica y social”, afirmó.

El senador nacional aseguró que desde hace más de veinte años la provincia de San Luis tiene ordenados su presupuesto y sus finanzas, lo que les permite pensar y planificar un desarrollo económico y social de gran valor, porque esto ayuda a la llegada de  inversiones con las que se promueve la creación de fuentes de trabajo y el crecimiento económico y social de la sociedad. Se produce así un círculo virtuoso. A partir de allí, continuó el siguiente diálogo:


Usted logró este círculo virtuoso porque supo comunicarles a los actores de la provincia cuál era su plan y ejerció el liderazgo para poder ejecutarlo.

Son muchos años de un trabajo en equipo. Yo recuerdo cuando que era gobernador se realizaban reuniones de trabajo de hasta un mes de duración, nada más que para diseñar el presupuesto del año siguiente, donde con más de doscientos funcionarios discutíamos qué partida iba a ser para arreglar escuelas, qué partida para construir viviendas, para hacer un hospital o un camino.

Cuando teníamos finalizado el proyecto de presupuesto teníamos un proyecto de trabajo para todo un año. Era muy ordenado, muy  prolijo y todo se hacía con una visión estratégica que había construido un equipo. Además habíamos consultado en las diferentes localidades del interior, cuáles eran a entender de los ciudadanos las necesidades básicas que estaban insatisfechas, o cuáles eran las aspiraciones de progreso de cada uno de los pueblos y tratábamos de ordenar todo eso en un plan estratégico de crecimiento. La base de todo es no gastar más de lo que se tiene; ordenar los gastos como en una familia.

No descubrieron la pólvora; lo describe de una manera clásica: es como en una familia…


Es muy sencillo. Yo he escuchado muchas veces “no nos alcanza la plata”. Si no nos alcanza la plata, que es la queja en general, hay que revisar. O estamos percibiendo mal los recursos o estamos gastando más de lo que podemos o tal vez las dos cosas a la vez y eso es lo que hay que ordenar. Hay gastos que son ineludibles, pero si hay recursos para autos oficiales, la publicidad, se puede prescindir de ellos o se pueden postergar para otro momento mejor; igual con los recursos.

Cuando la provincia se enfrentó un escenario hostil, porque ustedes piensan distinto al Gobierno nacional, seguramente impactó en los recursos que llegan a la provincia. ¿Cómo hicieron para sostener el equilibrio en este escenario tan complicado?


En el 83 goberné en tiempos del radicalismo; la relación era un poco más complicada que ahora. Me ayudaron muy poco y desde la adversidad fui construyendo una administración exitosa y posible. Después vino el menemismo y no nos ayudó nada; no es este gobierno solamente. El Gobierno nacional le adeuda a la provincia de San Luis entre 10 mil y 20 mil millones; cerca de dos mil millones de euros (entre uno y dos presupuestos) Si tuviésemos esos recursos nuestro crecimiento sería mucho mayor. Quiere decir que sin el aporte de la nación uno puede construir, trabajando, pensando, perseverando, con austeridad. La escuela funciona bien, el hospital funciona bien, el Poder Judicial funciona bien, las obras de infraestructura avanzan, entonces me parece que está más referido a una gestión exitosa que a la cantidad de dinero que un Estado tiene.

Si administro bien los recursos puedo construir viviendas y mi población, mi pueblo, mi provincia, mi nación, tiene a la familia cobijada debajo de un techo digno y mira la vida de otra manera.


¿Cuánto paga el puntano por una vivienda hecha por el Estado?

En mi época pagaban noventa pesos (eran noventa dólares) mensuales durante trescientas cuotas. Un sistema simple sin privilegios. Eran casas muy dignas con techos de tejas, pisos de granito, baños con sanitarios de primera calidad sobre un terreno de unos 300 metros cuadrados. Hoy creo que pagan en el orden de los seiscientos pesos mensuales. No hay ninguna villa miseria en San Luis. Se otorgan viviendas al ciento por ciento de los inscriptos, entonces no hay déficit habitacional salvo el transitorio entre un periodo y otro de entrega de viviendas.

Debe haber sido muy difícil mentalizar a los funcionarios, de la necesidad de una administración correcta. En ese sentido ¿qué tipo control tenían ustedes sobre los recursos?

Fue un trabajo enorme porque toda la cátedra de la viveza criolla es hacer lo  contrario. La primera consigna era no designar a ningún empleado nuevo hasta que no estuviésemos con una administración equilibrada. Cuando yo asumí en  1983, San Luis tenía 16.338 empleados públicos y hoy debe tener 18 mil, 19 mil, no más de eso, en treinta años y la provincia ha crecido al doble y no ha aumentado el número de empleados públicos.

Lo primero que les enseñé a los funcionarios es a decir que NO… A los funcionarios les gusta decir NI; ya voy a ver, lo vamos a pensar; después te contesto. A ese NI la gente lo interpreta como que le han dicho que SÍ y el funcionario en realidad está diciendo que NO, porque si no se lo hubiera dicho ahora. Este idioma confuso del NI genera expectativas falsas y crea frustraciones. Por eso les enseñé a los funcionarios a que cuando era SÍ era Sí y cuando era NO, era NO. Esa confusión genera falta de crédito, falta de confianza.

Diseñamos autopistas y San Luis tiene la red de autopistas más grande de la Argentina, todas iluminadas. Además se va haciendo un trabajo de forestación permanente. En todas las rutas usted va a ver gente plantando árboles y se van recuperando para el futuro no solo la vista y el paisaje sino el medioambiente. Se puede hacer, pero requiere de trabajo y de cumplir el rol del político que es servir y no servirse de la política.


Todavía no llegó a un acuerdo con De la Sota y con Masa, lo veo un poco enojado…

No, no estoy enojado, pero me parece que hay cosas que en la vida no se hacen. En el peronismo federal hicimos un análisis y llegamos a la conclusión, desde nuestro punto de vista, de que para que el país tuviera una alternativa era que uniéramos en el peronismo. Pensábamos que ninguno de los tres solos, tenía una intención de votos para ganar la elección o salir segundos para ir al ballotage. Pensábamos  que si uníamos a todos teníamos la posibilidad de esa alternativa y le dábamos al país tres alternativas claras: una de dentro derecha con la UCR, más PRO, más Coalición Cívica con Macri presidente; una alternativa del Frente para la victoria que están bien atrincherados, sólidos y faltaba desde nuestro punto de vista la tercera alternativa que era la de un peronismo unido que levanta las banderas de Perón y Evita. 


¿Cuánto le cuesta a la Argentina erradicar las necesidades de la gente?

Erradicar el hambre de los chicos desnutridos de las comunidades Quom de Chaco o de las comunidades originarias de Salta es nada más que un acto humanitario. ¿Cuánto puede costar un plato de comida por día y enseñarle a la familia qué es lo mínimo que tiene que comer la familia, darle un vaso de leche  un pedazo de carne...? No hay relación entre el gasto que puede ser y el beneficio. Es inconcebible que esto ocurra. La pobreza en la Argentina la tratan desde los escritorios con un trato inaceptable.

Nada de eso ocurre en San Luis. Construimos un peronismo exitoso, una sociedad que vive cada día mejora; siempre le faltan cosas porque pasa en cualquier sociedad, pero reclaman por cosas más elevadas. Estamos discutiendo si está bien el wi-fi gratuito porque no tiene la suficiente velocidad y hay que ampliar las redes. Estamos pensando si el acceso a las universidades les permite a los ciudadanos vivir con igualdad y luchamos  porque hay más universidades con más carreras. Estamos tratando de que haya mayor calidad educativa.

Si usted piensa que en Argentina la inseguridad es una sensación, no puede corregir el mal. Si piensa que el narcotráfico es un invento de  la oposición... Se nos mete por las fronteras de una forma apabullante que nos hace hasta temer por la soberanía; hace falta que a estas cosas las diagnostiquemos y las corrijamos. 

El nuevo gobierno tiene que abril el diálogo; no hay política, no hay democracia, no hay soluciones si no hay diálogo…


¿Cuándo usted tenía una crisis en San Luis se ponía al frente?

Por supuesto y lo primero que hacía era reconocer la crisis.  Recuerdo aquellos tiempos en que se asaltaban los supermercados con una inflación del 20 por ciento diario. En esa oportunidad yo tenía una reunión de gobernadores y no vine y me criticaron por no venir porque  me quedé en San Luis para evitar que se asaltaran lo supermercados y creé un plan que se llamó “Solidaridad” que  era un bolsón de alimentos con toda la materia prima de San Luis, carnes, papas, etcétera y algunos otros de otras provincias como arroz y fideos y los vendíamos a  1 peso para que toda la población pudiera acceder con el mismo derecho. La clase media y las clases altas también accedían a ese bolsón de alimentos que lo vendíamos a través de organismos como la Cruz Roja, el Rotary Club, etcétera. Durante treinta o cuarenta días se sostuvo ese sistema y nos permitió palear esa crisis sin que hubiera un solo sufrimiento importante en la provincia; sin que  hubiera enfrentamientos ni odios, lo que nos permitió seguir construyendo en paz ese cambio, para mí revolucionario que tuvimos en San Luis.

Siempre nos pusimos frente a las crisis y creo que es la obligación de los gobernantes ponerse al frente de las crisis; hay que ponerse al frente de lo problema de inseguridad, de la inflación que carcome el salario de los trabajadores. Hay que ponerse al frente del problema de la pobreza, no negarlo; no es un problema estadístico. Que haya doce millones de pobres, trece quinientos u once doscientos es una barbaridad; empecemos a solucionar el problema de la pobreza. Mientras tanto pidamos a los técnicos que midan bien y solucionemos el problema. Acá se discute al revés, si los informes son ciertos o no; si es mejor el INDEC o el informe privado; sea uno u otro al problema lo tenemos que resolver.



“Un pueblo que quiere estudiar es un pueblo que merece lo mejor”

Rodríguez Saa recordó con cariño su paso por Jujuy en la campaña del 2003, en medio de las dificultades de la época. Dijo que le sorprendió que la gente de Alto Comedero le pedía universidades y estudio para sus hijos.

“Tengo los mejores recuerdos de un pueblo laborioso. Cuando yo era candidato a presidente tenía reuniones en las comunidades de Jujuy en Alto Comedero, en la Puna y en el medio de la pobreza y ante la falta de empleo me pedía Universidad para sus hijos, escuelas secundarias  para los chicos. Un pueblo que quiere estudiar es un pueblo que merece lo mejor. Tengo el mejor y más cariñoso recuerdo por el pueblo de Jujuy, único que planteaba eso en reuniones populares con miles de personas llenas de necesidades”, eso es lo más emocionante finalizó.


Algunas frases para reflexionar

Adolfo Rodríguez Saa podría ser un gran titulador de diarios; a lo largo de su charla dejó una serie de conceptos que serían ideales a la hora de titular una noticia. Aquí algunos de ellos:

“Siempre hay que tener un plan estratégico”

La base de todo es no gastar más de lo que se tiene

“Me pongo al frente de todos los problemas”

En la adversidad trabajamos con humildad

La pobreza en la Argentina la tratan desde los escritorios

El narcotráfico Se nos mete por las fronteras de una forma apabullante que nos hace hasta temer por la soberanía

El nuevo gobierno tiene que abril el diálogo

No hay política, no hay democracia, no hay soluciones si no hay diálogo

El secreto está relacionado más a una  gestión exitosa que al presupuesto con que se cuenta”.

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