La jugadora jujeña, pasó las pruebas que hizo el equipo rosarino y con tan solo 16 años de edad, fue convocada para sumarse a las divisiones formativas de la Lepra. Surgió en la canchita de su barrio y luego pasó a la Liga del ramal, donde se desempeñaba en Deportivo Parapetí. Ahora, sueña con jugar en la máxima categoría del fútbol argentino.