Jujuy | EDITORIAL

Gerardo Morales: Tres años de promesas vacías, mentiras y panfletos falaces

El papelón del ingenio La Esperanza, la deuda descontrolada, el fracaso del plan de viviendas, entre otros, son datos de la realidad que el gobierno desearía ocultar; cuando no lo logra, activa un operativo clásico de ataque al periodismo: si no gusta el mensaje hay que matar al mensajero.

El 7 de junio de 2018, día del periodista, el gobernador Gerardo Morales publicó en su cuenta de Twitter un saludo “a quienes ejercen la profesión periodística con dignidad y compromiso, asumiendo el desafío de honrarla con la verdad”.

Sin embargo, cuando la verdad deja expuesto algún aspecto negativo para su gestión, el gobernador no muestra la misma simpatía por el periodismo.

A propósito de verdad, Morales mintió públicamente en una conferencia de prensa el 3 de diciembre de 2018, cuando dijo que la venta del ingenio La Esperanza al grupo colombiano Omega Energy seguía en pie, desacreditando una publicación de JujuyalMomento que daba cuenta de la caída de la operación debido a la falta de seriedad del inversor.

Tres días después tuvo que reconocer que el fracaso de la venta era cierto pero que “en ese momento no podía decirlo”.

En la búsqueda de la verdad, JujuyalMomento tomó dos datos ofrecidos públicamente por el gobernador y sus funcionarios: el objetivo inicial de construir 4 mil viviendas por año y el replanteo de esa meta a una más modesta de 8.008 viviendas en diciembre de 2019.

Un repaso por los propios números del gobierno desnudó que el número real de viviendas construidas por la actual gestión hasta este momento es 1.248. El resto son expedientes que aspiran a gestionar en los meses que quedan de mandato. Una parte son “soluciones habitacionales”, esto es, baños o habitaciones para completar una vivienda.

Con el objetivo de llegar a la verdad, este medio indagó sobre la situación real de la deuda pública en la provincia de Jujuy.

Allí se advierte que los mega proyectos en los que se embarcó la gestión Morales atraviesan por serias dificultades.

Por caso, se descubrió que el parque solar Cauchari estuvo sobrevaluado con el objetivo de tener dinero suficiente para cubrir los primeros pagos de la multimillonaria deuda en dólares que se contrajo, pese a que la obra no está en funcionamiento.

Los ejemplos podrían seguir.

Frente a la contundencia de la realidad el gobierno parece haber encontrado una respuesta: primero menosprecia a los periodistas que trabajan a diario para descubrir las verdades señaladas y muchas otras que se ocultan como secretos a voces en la provincia de Jujuy.

Luego difama al multimedio con una supuesta extorsión que no existe, mediante panfletos mentirosos y cobardes que distribuyó y distribuye por algunas esquinas de San Salvador de Jujuy; panfletos cuya financiación sigue sin explicar, aunque sea obvio que el dinero proviene de las arcas públicas.

La última ocurrencia del gobernador fue culpar a este medio por los enormes índices de popularidad del ex director del registro civil, Julio Ferreyra, a quien Morales echó durante un ataque de ira por discutir una decisión arbitraria dentro del área.

Hoy Ferreyra es el candidato a gobernador mejor posicionado de la oposición y, aseguran, que se encontraría a sólo 7 puntos del actual mandatario en encuestas encargadas por quienes miran Jujuy desde el centro del país.

Desde este medio le decimos al Gobernador Morales que todavía estamos esperando su respuesta sobre nuestra supuesta extorsión sobre una deuda que no existe.

La única deuda real es la deuda millonaria que usted contrajo y que pone a la provincia al borde del default.

Por qué no explica de qué se trata esa deuda, en vez de inventar deudas que no existen y de intimidar a periodistas y a la prensa libre.

Le sugerimos que deje de despilfarrar el dinero de los jujeños imprimiendo panfletos que no son creíbles; mejor, con ese dinero pague a los proveedores para que miles de niños jujeños pobres vuelvan a comer.

Morales no tiene gestión. Todos sus proyectos son futuros, una gran nube de humo para tapar su incapacidad para gobernar.