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Tecnología única en Latinoamérica, para molino harinero en San Antonio

El Mollino Río Blanco, instado en San Antonio, exporta el 90 por ciento de su producción a Chile y Bolivia. Pronto incorporarán maquinarias con tecnología de punta, única en la región.

El pasado viernes se hizo una visita guiada a las instalaciones del molino, organizada por el Consejo de la Microempresa. El motivo fue mostrar a la prensa, lo que allí se hace, con vistas a las innovaciones tecnológicas a ponerse en marcha muy pronto.

Se trata del molino más grande de la región, que produce tres marcas de harina de trigo, dando trabajo a unas veinte personas de manera directa, a las que hay que sumar changarines, transportistas, y todos los que intervienen en la cadena no sólo de producción , sino también de comercialización y distribución.

El titular de la firma, Sebastián Chiesa, comentó a la prensa que por fin, después de un largo tiempo se está llegando a finalizar la obra. La empresa ha comprado nuevas maquinarias con tecnología de punta, única en Latinoamérica, y en estos momentos están esperando la finalización de los trámites formales, para que pueda venir un ingeniero chino que tiene que armarlas y hacer su puesta a punto.

“Si esta gente manda el ingeniero en estos días, yo calculo que en dos meses ya estamos en condiciones de empezar a moler y a producir en la totalidad de la capacidad de la planta” dijo el joven empresario.

Chiesa explicó que se compra el trigo, se lo muele y se elabora harina  de calidad tres y cuatro ceros. Además, con el remanente de la molienda, se produce el afrechillo que se vende para alimento de animales.

La planta actualmente produce noventa toneladas diarias de harina, equivalentes a tres camiones de 580 bolsas de cincuenta kilos por día.  Eso se vende a Bolivia y en menor medida a Chile, lo que representa el 90 por ciento de la producción. El resto se destina al consumo interno. Chiesa dijo que no se puede cumplir con la demanda de Chile que es muy grande, situación que esperan revertir con la puesta en marcha de las nuevas maquinarias.

También está prevista para más adelante, la instalación de una planta de alimentos balanceados para aves, vacas, cerdos, cabras y otros animales de la región, y de esa manera poder aprovechar mejor el afrechillo.

Sebastián Chiesa comentó que para poder realizar esta ampliación de la empresa, recibieron el aporte del Concejo de la Microempresa y mucha colaboración por parte del gobierno, para poder ingresar la gente de China.

“El ingeniero tiene que venir para poner en funcionamiento la nueva maquinaria. La tiene que armar y pulir para lograr una puesta en funcionamiento óptima, para tener la calidad de harina que es a lo que estamos apostando y que va a ser de muy buena calidad. Con el aumento de la producción vamos a tratar de cumplir con la demanda del mercado de Chile, cosa que hoy no podemos hacer. El principal mercado es Bolivia y no podemos descuidar a quienes nos vienen comprando desde hace cinco años para atender a Chile, que también es un mercado muy importante y serio que queremos tener. Con esta planta y haciendo uso del Paso de Jama, vamos a llegar a poder abastecer sin problemas” explicó el propietario del Molino Río Blanco.
 
Hace cinco años que la empresa se dedica al rubro de la molinería y trae la materia prima de Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.

Aquí se presenta un dato que es importante destacar. El principal obstáculo de este tipo de emprendimientos, es el costo de los fletes de la materia prima. Traer trigo de Córdoba o Buenos Aires, indudablemente encarece el precio final del producto.

Al hablar de un molino de harina en Jujuy, más de uno se sorprende ya que evidentemente esta no es una zona específicamente triguera. Sebastián Chiesa expicó a Jujuy al Momento  que el trigo es una muy buena alternativa como cultivo de rotación, pero que tradicionalmente nadie lo sembraba porque no tenía a quien venderlo, cosa que se está revirtiendo lentamente desde que comenzó a producir el molino de San Antonio.

“Gracias a la demanda, a que nosotros compramos, está comenzando a sembrarse en la provincia. Sino antes el tema era ‘sembramos pero a quién le vendemos’. Ahora ya saben a quién vender antes de sembrar”, aseguró.

Evidentemente esto puede dar un nuevo impulso a la actividad, pero aquí es donde es necesario que el gobierno de la provincia aplique políticas de incentivo para la siembra y cultivo del trigo. Así como el apoyo del Consejo de la Microempresa es fundamental para este tipo de emprendimientos, también es necesaria la promoción gubernamental para encarar nuevas producciones agrícolas.  

La inversión hecha para la ampliación del molino Río Blanco es de cinco millones y medio de pesos y Chiesa dijo que el funcionamiento de la nueva maquinaria requerirá de otros diez trabajadores más. Una buena señal, en estos tiempos difíciles en los que el trabajo genuino no es lo que abunda.

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