Así lo graficó José Ríos, presidente del Centro Vecinal "Tacita de Plata", quien tras mantener una reunión con autoridades del Ministerio de Seguridad expuso el crudo panorama diario que atraviesan los residentes y la urgente necesidad de contar con soluciones de fondo.
Según detalló el dirigente, la compra y venta de estupefacientes en la vía pública ha desencadenado un preocupante incremento de hechos delictivos, ensañándose especialmente con los transeúntes que transitan por los accesos y escalinatas del barrio. Si bien reconoció que la reciente obra de iluminación en las escaleras ejecutada por Infraestructura ayudó a mitigar la visibilidad en la zona, remarcó que la contención preventiva en materia de seguridad continúa siendo una deuda pendiente.
Más policías caminantes y menos tecnología
En relación a las propuestas planteadas por la cartera de Seguridad sobre la instalación de tótems, domos y alarmas, Ríos fue categórico al señalar que un dispositivo "no tiene la inteligencia de una persona para disuadir el delito". Si bien valoró los recursos tecnológicos, enfatizó que el reclamo prioritario del vecino de a pie es la presencia física de efectivos recorriendo las calles.
Como muestra del esquema que necesitan de forma permanente, ponderó el trabajo articulado con la Unidad Regional Nº 1, mediante el cual lograron la asignación de policías caminantes que patrullan el sector comercial y las zonas más críticas únicamente los días miércoles, en el horario de 6 a 22.
Dudas sobre el Buzón Anónimo y el miedo a denunciar
Otro de los puntos críticos expuestos por el referente vecinal fue la falta de resultados concretos respecto a los buzones anónimos para denuncias. Ríos advirtió que no existe ningún tipo de balance o informe oficial que acredite cuántas de esas exposiciones terminan en investigaciones efectivas o procedimientos judiciales, lo que genera escepticismo entre los habitantes.
Finalmente, el referente vecinalista argumentó que la persistencia del mecanismo anónimo refleja una falla estructural del sistema, ya que los vecinos apelan al secretismo por temor a sufrir represalias. "Si el Estado le garantizara una cobertura de seguridad real al ciudadano, no haría falta ningún anonimato para señalar a los delincuentes", sentenció.